Las obsesiones son de esas cosas que siempre se renuevan y nunca agotan stock, un estado mental generalmente incontrolable, con vida propia, que acaba controlando a su portador.
A no asustarse. La mayoría de las obsesiones son inofensivas, lo cual no invalida su capacidad pandémica de expandirse por todo el mundo a la velocidad de la gripe A, pero sin barbijo que las detenga.
Creo tener bastante asumidas mis obsesiones, por lo menos aquellas que son inofensivas y no requieren 50 minutos semanales de diván, como mínimo, para ser integradas a nuestras vidas sin que generen problemas existenciales de gravedad. Cada día las veo allí, agazapadas, esperando no ser salteadas en el derrotero de nuestras acciones diarias.
Y es razonable, no quieren perder su lugar como elementos que garantizan el correcto funcionamiento del universo. Son pequeños interruptores que requieren ser pulsados para liberar esa pequeña carga de energía que da su equilibrio al mundo.
A vuelo de pájaro, las siguientes son mis mayores –aunque pequeñas- obsesiones diarias:
1. Debo cerrar sí o sí la puerta del placard antes de irme a dormir.
- Explicación obse: no hay que dejar ni una mínima rendija de posibilidad de que haya alguien allí, mirándonos dormir.
- Explicación psycho: miedo nunca superado al cuco del placard.
2. Si meto algo en el microondas, tengo que sacarlo 2 segundos antes de que suene el pitido de finalización.
- Explicación obse: esos 2 segundos no hacen a la diferencia de temperatura final que tendrá el alimento microondeado y no escuchar el pitido final me aporta tranquilidad.
- Explicación psycho: problema de ansiedad extrema nunca resuelto.
3. Durante una ducha, el orden indefectible de aplicación de los productos de aseo debe ser el siguiente: champú-jabón-crema de enjuague, con cepillada de dientes final opcional.
- Explicación obse: así ha sido desde que tengo memoria, no veo razón por la cual haya que modificarlo.
- Explicación psycho: respeto patológico al orden (cabe aclarar que si en alguna ocasión el orden de aseo es alterado, la secuencia debe repetirse a partir del punto en que se cometió el error).
4. No piso las puertas de rejas -o aberturas similares- presentes en ciertas veredas y que dejan adivinar los inframundos urbanos que se encuentran bajo nuestros pies.
- Explicación obse: todas esas puertas son de dudosa estabilidad, aún si cuentan con candados de tamaño considerable.
- Explicación psycho: temor universal al dolor o la muerte absurda.
Hasta aquí, las obsesiones que más tengo presentes. La (des)ventaja de un tema como éste, es que permite actualizaciones permanentes, por lo que les recomiendo consultar el blog con frecuencia… No sé, una o dos veces por semana, o las que quieran, tampoco quiero estar muy pendiente de si entran o no, y sino dejen, o de última me fijo alguna forma de que el blog me avise si entró alguien y dejó un comentario, o voy entrando todos los días, o sino, si me dejan un comentario, mándenme un sms o un mail, así lo veo apenas lo escriben, porque por ahí piensan que no leo los comentarios, y posta que los leo, pero tampoco es que entro todo el tiempo al blog, no me gusta estar muy pendiente de esto porque al final es cómo si uno estuviese todo el tiempo en internet, y la verdad es que tampoco quiero obligar a nadie a dejar un comentario si no tiene ganas, de última me parece que lo mejor es que si quieren dejen un comentario y sino, no, cómo les parezca mejor, yo de última entro una o dos veces por semana a ver si comentaron algo, no sé, tampoco quiero darle tanta vuelta a algo que por ahí no hace falta, bueno, no sé, vemos…
me identifiqué con la 3. mi orden es champú, crema de enjuague pero sin iniciar el proceso, jabón, ahí si extiendo en mi cuero cabelludo la crema de enjuago y luego me lavo los dientes. vendremos del mismo útero.
ResponderEliminaradmití que lo del placard es miedo a roedores, ratas, muerciélagos y otros especímenes de esa familia tan desagradable.