<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860</id><updated>2011-11-22T21:18:27.884-03:00</updated><title type='text'>karmalache</title><subtitle type='html'>anécdotas, psicosofía barata y divagues varios, surgidos desde las capas más superficiales del cerebro</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>22</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-2983536480479930591</id><published>2011-04-18T22:58:00.002-03:00</published><updated>2011-04-18T23:16:47.551-03:00</updated><title type='text'>Fútbol al dente</title><content type='html'>Tengo una camiseta de fútbol que está buenísima... Es de un equipo mexicano, los pumas de la unam. La camiseta es hermosa, &lt;a href="http://www.infofutbolonline.com/futbolmexicano/camisetas/imagenes/pumas_2007_visitante_3.jpg"&gt;azul oscura con la cara de un puma en dorado&lt;/a&gt;, comprada directamente en méxico df... Hay un solo problema: creo que es mufa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;¿Cuál es el porqué de semejante acusación? Es la única camiseta con la que tuve percances físicos de "gravedad" en una cancha de fútbol. Fueron con esa camiseta, no con otra... Algo tiene, no me jodan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer inconveniente fue hace aproximadamente un año y medio. Una patada desleal, de atrás y en el aire, condujo a una torcedura de proporciones importantes... Resultado: esguince de tobillo, bota y muletas por tres semanas. Creo que nunca transpiré tanto en mi vida... No me refiero al miedo del momento, sino al esfuerzo físico que uno tiene que realizar durante esas semanas para llevar a cabo exitosamente hasta la más pedorra de las tareas. Para subir una escalera transpiraba más que el chino &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_eptwp_YjOzU/RZKfoQaFh1I/AAAAAAAAAAY/T_027hZzkgI/s400/Iwao+Komiyama1.jpg"&gt;iwao&lt;/a&gt; que cocina sushi en el canal gourmet y que siempre parece estar a punto de desfallecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez recuperado y retornado a la práctica del fútbol 5, creo haber jurado (o algo así) no volver a usar esa camiseta. Pensándolo un poco mejor, me pareció demasiado echarle la culpa de la torpeza propia o la violencia ajena a un simple pedazo de tela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue así que, no sin cierto resquemor, volví a calzarme la casaca. Recuerdo haber ido con un cierto miedo a los primeros cruces pero, con el correr de los minutos, todo parecía marchar bien y la confianza mutua entre la camiseta y yo parecía restituida. No había rencores sino ganas de desplegar magia en una cancha.. Tomá mate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo funcionó bien durante más de un año, hasta el martes pasado a la noche. Confiado en que ya no había nada que temer, volví a vestir al glorioso puma dorado en el pecho. Aún mejor, el partido era favorable al equipo que integraba y, a decir verdad, después de tanto tiempo, ya no sentía peligro alguno hacia mi integridad física. Una lástima, la verdad... porque nunca hay que olvidar que el peligro está siempre latente, aún en los partidos más pedorros, faltando 10 minutos y con el resultado cerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue el fatídico minuto 50 de aquel partido. Una pelota cualquiera boyando, dos personas disputándola y un tercer pancho -&lt;i&gt;maiself&lt;/i&gt;- quien no tiene mejor idea que seguir poniendo energías en pelotas divididas innecesarias. Lo poco que recuerdo del momento es a mí saltando hacia la pelota y, en el momento que estaba en el aire, con pelota cuasidominada, una patada que me desestabiliza en el aire y, cual bolsa de papa pero llena de acero de contrabando, irme de boca al cemento, literalmente, lo de la boca y lo del cemento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hay algo que caracteriza a esas caídas, en un 99% de los casos, es que no te dan tiempo de poner las manos. El tren de aterrizaje, en este caso, fueron mis dientes, más precisamente, las dos paletas superiores frontales. Una vez más, estaba en esos momentos del tipo &lt;i&gt;no-puedo-creer-que-esto-esté-pasando&lt;/i&gt;. No sólo sentí el golpe, sino a mi lengua pasando por el vacío que dejó la fractura de los dientes. Creo que el shock del momento eliminó todo tipo de dolor. No recuerdo haber sentido nada, ni en ese momento, ni en las horas siguientes, más que un terrible vacío dental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vuelta a casa fue un martirio... No podía creer que me había ido de ahí con ansias de goles y volvía con ansias de dientes. Encima, por rotura de un caño en la calle, no había agua, por lo que, entre la ventana frontal en la dentadura y la imposibilidad de sacarme la mugre post-partido, me sentía un vagabundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que hasta el mediodía del otro día, que tenía turno en el dentista, no hablé, ni me reí y evité en lo posible mirarme al espejo, más que para convencerme que no era para tanto. Me resultaba increíble cómo la falta de 4 centímetros cuadrados de diente te cambian la cara totalmente... Lo que antes era una sonrisa, ahora era una mueca. Para peor, mi calentura y mi raudo abandono de la cancha me hicieron olvidar los pedazos de dientes allí (que luego recuperé por el tino de los jugadores restantes que hicieron una búsqueda minuciosa en el azul cemento de la cancha).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[A continuación una nota sentimental al margen (si no se conmueve con nada, pase al siguiente párrafo): lo único que hizo mejor el momento, que me tranquilizó y me sacó de la vorágine mental negativa en la que estaba inmerso fue el apoyo incondicional de mi compañera, que no se despegó de mi lado en ningún momento y me hizo sentir que me podían faltar los dientes, pero nunca me iban a faltar sus abrazos]. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dormí como el orto, obviamente, pero la mañana fue mejor, no sé si por el sol; porque recuperé los pedazos de dientes y, como mínimo, me los pegaba yo con el fastix que usamos para sellar el baño; porque pude sacarme un poco la mugre con agua capturada de una canilla salvadora, o por todo eso a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino hacia el dentista fue de gran incertidumbre por el futuro de mi boca. Contar con los pedazos de dientes en mi poder fue fundamental para una reconstrucción casi perfecta de las paletas, aunque meramente "estética" (que era lo que más me importaba en ese momento). En palabras del dentista, "con esos dientes no muerdas ni lo blando". No sé si por negocio o por realidad, pero la solución parece ser perno, corona y un fangote de guita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así estamos ahora, con un protector bucal que debo usar el mayor tiempo posible, un nuevo hábito de masticación puramente molar y un cuidado extremo -que roza casi lo insoportable- para no usar las paletas en ningún caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en el laburo había merengadas. Mi nueva coyuntura dental me llevó a pensar que ese delicioso centro de merengue pegajoso podía llegar a ser, para mis dientes, un enemigo aún peor que el piso de cemento. Así es el fútbol... Pasás de la gloria a dejar de comer merengadas por un tiempo. Y hay jugadores que se llenan la boca diciendo que dejan el corazón el cancha... A ver cuántos se animan a dejar los dientes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-2983536480479930591?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/2983536480479930591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2011/04/futbol-al-dente.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/2983536480479930591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/2983536480479930591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2011/04/futbol-al-dente.html' title='Fútbol al dente'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-514731235508758258</id><published>2010-10-15T22:02:00.004-03:00</published><updated>2010-10-15T22:16:01.403-03:00</updated><title type='text'>Ser Obses Hoy</title><content type='html'>Las obsesiones son de esas cosas que siempre se renuevan y nunca agotan stock, un estado mental generalmente incontrolable, con vida propia, que acaba controlando a su portador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;A no asustarse. La mayoría de las obsesiones son inofensivas, lo cual no invalida su capacidad pandémica de expandirse por todo el mundo a la velocidad de la gripe A, pero sin barbijo que las detenga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo tener bastante asumidas mis obsesiones, por lo menos aquellas que son inofensivas y no requieren 50 minutos semanales de diván, como mínimo, para ser integradas a nuestras vidas sin que generen problemas existenciales de gravedad. Cada día las veo allí, agazapadas, esperando no ser salteadas en el derrotero de nuestras acciones diarias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es razonable, no quieren perder su lugar como elementos que garantizan el correcto funcionamiento del universo. Son pequeños interruptores que requieren ser pulsados para liberar esa pequeña carga de energía que da su equilibrio al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A vuelo de pájaro, las siguientes son mis mayores –aunque pequeñas- obsesiones diarias:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1.&lt;/strong&gt; Debo cerrar sí o sí la puerta del placard antes de irme a dormir.&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;Explicación obse: no hay que dejar ni una mínima rendija de posibilidad de que haya alguien allí, mirándonos dormir.&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;Explicación psycho: miedo nunca superado al &lt;em&gt;cuco del placard&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.&lt;/strong&gt; Si meto algo en el microondas, tengo que sacarlo 2 segundos antes de que suene el pitido de finalización.&lt;br /&gt;- Explicación obse: esos 2 segundos no hacen a la diferencia de temperatura final que tendrá el alimento microondeado y no escuchar el pitido final me aporta tranquilidad.&lt;br /&gt;- Explicación psycho: problema de ansiedad extrema nunca resuelto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3.&lt;/strong&gt; Durante una ducha, el orden indefectible de aplicación de los productos de aseo debe ser el siguiente: champú-jabón-crema de enjuague, con cepillada de dientes final opcional.&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;Explicación obse: así ha sido desde que tengo memoria, no veo razón por la cual haya que modificarlo.&lt;br /&gt;- Explicación psycho: respeto patológico al orden (cabe aclarar que si en alguna ocasión el orden de aseo es alterado, la secuencia debe repetirse a partir del punto en que se cometió el error).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4.&lt;/strong&gt; No piso las puertas de rejas -o aberturas similares- presentes en ciertas veredas y que dejan adivinar los inframundos urbanos que se encuentran bajo nuestros pies.&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;Explicación obse: todas esas puertas son de dudosa estabilidad, aún si cuentan con candados de&amp;nbsp;tamaño&amp;nbsp;considerable.&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;Explicación psycho: temor universal al dolor o la muerte absurda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí, las obsesiones que más tengo presentes. La (des)ventaja de un tema como éste, es que permite actualizaciones permanentes, por lo que les recomiendo consultar el blog con frecuencia… No sé, una o dos veces por semana, o las que quieran, tampoco quiero estar muy pendiente de si entran o no, y sino dejen, o de última me fijo alguna forma de que el blog me avise si entró alguien y dejó un comentario, o voy entrando todos los días, o sino, si me dejan un comentario, mándenme un sms o un mail, así lo veo apenas lo escriben, porque por ahí piensan que no leo los comentarios, y posta que los leo, pero tampoco es que entro todo el tiempo al blog, no me gusta estar muy pendiente de esto porque al final es cómo si uno estuviese todo el tiempo en internet, y la verdad es que tampoco quiero obligar a nadie a dejar un comentario si no tiene ganas, de última me parece que lo mejor es que si quieren dejen un comentario y sino, no, cómo les parezca mejor, yo de última entro una o dos veces por semana a ver si comentaron algo, no sé, tampoco quiero darle tanta vuelta a algo que por ahí no hace falta, bueno, no sé, vemos…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-514731235508758258?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/514731235508758258/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/10/ser-obses-hoy.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/514731235508758258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/514731235508758258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/10/ser-obses-hoy.html' title='Ser Obses Hoy'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-4728902690125156556</id><published>2010-08-06T18:06:00.000-03:00</published><updated>2010-08-06T18:06:42.050-03:00</updated><title type='text'>Policarbonato boliviano</title><content type='html'>Aquí les presento, casi en exclusiva, una historia más del cúmulo de peripecias turísticas complicadas vividas en países limítrofes. Luego de aquella &lt;a href="http://karmalache.blogspot.com/2010/02/profanando-un-sitio-sagrado.html"&gt;“embarrosa” situación vivida en perú&lt;/a&gt;, hoy me ocuparé de bolivia, un hermoso país que me regaló otro cagazo importante, esta vez, de tipo psicológico y que pudo tener consecuencias físicas irreversibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Para ello, debo remontarme al 2005, principios de año más precisamente, verano… una estación propicia para anécdotas de viaje… terreno fértil para vivencias dignas de ser compartidas con el resto de los mortales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El objetivo vacacional de ese verano comprendía el circuito salar de uyuni-san pedro de atacama-purmamarca, un bello recorrido por los paisajes más increíbles de bolivia, chile y argentina, un viaje altamente recomendable si uno carga consigo una alta dosis de paciencia y no salta como leche hervida ante el primer inconveniente… Como podrán irse imaginando, ese fue mi caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegar al salar de uyuni, en el sur de bolivia, no es precisamente sencillo. Digamos que no son de esos lugares a los que uno llega &lt;i&gt;de un tirón&lt;/i&gt;… más bien, uno se quiere pegar un tiro al ver que pasaron 40 horas de viaje constante desde buenos aires y la idea del salar sigue siendo muy remota. Aunque, a fuerza de verdad, es necesario decir que cuando uno finalmente llega al salar, su majestuosidad realmente hace olvidar toda peripecia anterior. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la cuestión no es hacerle propaganda al salar sino relatar un momento verdaderamente crítico y cuasi desesperante vivido un día antes de llegar allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una breve mención de las condiciones previas. Como dije, llegar a uyuni implica un viaje importante. La primera etapa consta de alrededor de 25 horas de viaje en micro desde buenos aires hasta jujuy, de allí se debe cruzar la frontera a pie y finalmente unas 15 horas de tren hasta uyuni; ergo, más de 40 horas de viaje, eso si se lo hace de un casi imposible tirón, o se puede optar por dividirlas en un par de días, opción más saludable aunque más interminable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detalles más, detalles menos, ese fue mi itinerario, acompañado de –modestia aparte- una astuta reserva de tren realizada días antes de mi partida e impresa como resguardo y comprobante material de una idea tan inteligente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la tranquilidad de que todo estaba en perfecto orden, crucé la frontera desde la quiaca hacia la ciudad boliviana de villazón… Como el noventa por ciento de las ciudades fronterizas, un lugar básicamente espantoso y desde donde partía el tren hacia el salar. Dado que villazón es, turísticamente hablando, una ciudad de paso, de la cual lo mejor es huir rápidamente, mi idea era estar allí el mínimo tiempo indispensable como para comprar mi pasaje de tren previamente reservado, subir al transporte y dirigirme a lugares de mayor atractivo turístico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como idea teórica era excelente, pero normalmente la puesta en práctica dista mucho de ser acorde, y la primera complicación surgió apenas pisé la estación de tren. El sistema internético de la misma habíase caído y hasta que no retornase, no había reserva que valiése. Sin ánimos de ofender y debido a la precariedad del lugar, mi primera sorpresa no fue que el sistema se hubiese caído, sino que hubiese sistema en sí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo en mi entusiasmo interno comenzaba a resquebrajarse. Más allá de las largas horas de viaje y un dolor de cabeza permanente por pasar tan rápidamente del 0 m.s.n.m. a los 5000 metros de altura, todo venía saliendo bien, y la posibilidad de estar al otro día temprano visitando el salar mitigaba cualquier tipo de molestia temporal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la caída del sistema había provocado un cortocircuito interno que nublaba un poco la perspectiva. Para salir del sopor, nada mejor que el intercambio de charlas tranquilizadoras con otros mochileros, en los cuales noté una astucia similar a la mía, ya que también contaban con reservas en un tren que, a esa altura de la mañana, ya había agotado sus asientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de unas horas de espera, el típico arremolinamiento de personas frente a la ventanilla de atención daba cuenta de algo que parecía ser la tan ansiada “vuelta del sistema”. La ventaja de contar con una reserva, y más si ha sido impresa, es que uno parece tener un pase vip que lo exime de apretujarse y apoyarse en busca de un pasaje, esperando el momento justo para conseguir lo suyo sin forcejeos indeseables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esa confianza, dejé pasar a casi todas las personas que esperaban conseguir su boleto, incluyendo a aquellos que, como yo, habían hecho su reserva. Una vez liberada la ventanilla, me acerqué con aires triunfales a buscar lo que por derecho y previsibilidad me correspondía: un pasaje en clase económica en el tren de las 15:30 horas a uyuni.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento hace su aparición la segunda complicación. Ante mi “tengo una reserva para el tren de las 15:30”, recibo del otro lado del policarbonato que me separaba del jefe de estación un gesto facial del tipo “me parece que no”. Para disipar sus dudas, nada mejor que un papel en el cual se deposita toda mi confianza. Se lo deslizo suavemente por el semicírculo vacío que hace las veces de contacto único con el otro lado. El papel es tomado en sus manos por el jefe de estación, abierto suavemente y leído interiormente con una dejadez que derrumbó toda mi confianza y me golpeó en el medio del estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi peor pesadilla se hacía realidad. Había un problema… y grave. En pocas palabras, la persona que me había hecho la reserva se había equivocado, guardándome un asiento con fecha de ese día pero en un tren que salía dos días después. Un verdadero pelotudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, se dio un ping-pong de argumentos en los cuales, claramente, yo tenía todas las de ganar, ya que me encontraba en la categoría de damnificado por error ajeno:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- “El error es de ustedes, no mío”, planteé con una lógica demoledora… “Yo tengo que viajar hoy”.&lt;br /&gt;- “Los pasajes están agotados, viaje el miércoles que tiene asiento reservado”, me contestó un indignante jefe de estación.&lt;br /&gt;- “Tengo que estar mañana en uyuni, no voy a viajar el miércoles porque el error es de ustedes, no mío”, insistí con la misma lógica (no creía necesario pensar en otro argumento, ya que aquél era irrebatible).&lt;br /&gt;- “No va a ser posible”, insistió a su vez el señor… Y ante mi cara de &lt;i&gt;no-me-importa-lo-que-me-digas-yo-voy-a-viajar-hoy&lt;/i&gt;, tomó el papel de mi reserva, lo dobló en dos, lo tiró despectivamente a través del semicírculo hacia mí y coronó toda la acción con un…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- “Y bueno, quejesé”…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estupor. Incredulidad. Desconcierto. Bronca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre todo, bronca. Esa bronca que te hace agarrar un papel, darte vuelta, dar la espalda a la ventanilla, arrepentirte, volver la cara hacia la ventanilla y sacar un tremendo puñetazo que impacta de lleno en el policarbonato (más precisamente en el sector del policarbonato justo delante de la cara de un sorprendido jefe de estación) y lo hace temblar &lt;i&gt;parkinsonianamente&lt;/i&gt; pero sin llegar, por suerte, al punto de quiebre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el instante en que el puño golpeó el policarbonato, me percaté de la magnitud del error cometido. Turista, país extranjero, ciudad &lt;i&gt;heavy&lt;/i&gt;… Automáticamente, se me vino a la cabeza la película expreso de medianoche… Mientras una persona, de esas que gustan echar leña al fuego, despotricaba contra mí al grito de “esto vaya a hacerlo a su país, aquí no”, empecé a idear estrategias para desembarazarme de la situación, que fueron siendo implementadas progresivamente a medida que iban siendo desbaratadas una por una, a saber:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Estrategia 1&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;Escapar por la tangente&lt;/i&gt;. Al verme en una situación complicada, mi primera reacción fue huir como rata, pero dando una impresión de tranquilidad e hidalguía. Sin decir una sola palabra, tomé mi mochila, me la puse en la espalda, levanté el mentón y caminé hacia la puerta con la idea de dirigirme a la estación de micros, tomar el primer bus con destino a donde sea y nunca mirar para atrás. Esta estrategia se derrumbó en el mismo momento en que escuché al jefe de estación gritando “policía”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Estrategia 2&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;Enfrentar la situación&lt;/i&gt;. Ante la posibilidad de verme huyendo de un uniformado, decidí evitar ser un fugitivo, volver sobre mis pies, depositar nuevamente la mochila en el suelo y salir al encuentro del policía, o más precisamente, el seguridad privada que custodiaba la estación, con el objetivo de explicar racionalmente los motivos de mi estallido. Lo que iba a ser un encuentro de dos, terminó transformándose en un trío de gritos histéricos, en el cual yo tenía todas las de perder. No pude emitir una sola palabra y acabé acompañando al policía hacia la salida de la estación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Estrategia 3&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;Llanto forzado&lt;/i&gt;. El primer día de vacaciones se estaba transformando en una verdadera pesadilla, más aún cuando el policía dio por concluida toda posibilidad de explicación justificativa del hecho llamando a la comisaría. Sus palabras textuales fueron: “Sí, por favor manden un patrullero, que hubo un problema con un pasajero”. Toda la situación era como esos sueños de los que uno sólo desea despertar. Incluso tengo la sensación de haber cerrado los ojos con fuerza, esperando encontrarme tirado en mi cama una vez abiertos nuevamente. Ni siquiera la solidaridad de algunas personas que habían sido vapuleadas en calidad de clientes del servicio ferroviario y que salieron en mi defensa inmutó al policía más frío del cual tenga memoria. Fue en ese momento que se me ocurrió forzar un llanto que aún hoy me avergüenza un poco y que no logró despertar ni una pizca de piedad, aunque el motivo real que me llevó a abandonar rápidamente la pieza actoral fue la cantidad importante de personas que me observaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Estrategia 4&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;Resignación&lt;/i&gt;. Agotadas todas las posibilidades de evitar un momento tan complicado, sólo me restó resignarme ante el hecho de que el primer lugar más allá de la frontera que iba a conocer en ese viaje era la comisaría de villazón (como anécdota de viaje, un golazo; como vivencia, una reverenda cagada). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parado en la vereda, lo único que esperaba era la llegada del patrullero, que se estaba demorando más de la cuenta. Al verme atravesar un momento de tranquilidad, el que empezó a ponerse ansioso fue el policía, que no aguantó la espera y decidió llevarme en su moto a la comisaría. No sólo era un vigilante, sino que era un vigilante con moto. Ahí me envalentoné y, sacando coraje de vaya uno a saber dónde, le mandé un: “No, no, está bien, espero al patrullero”. Mi coraje duró lo que tardé en masticar su respuesta: “¿Te llevo por las buenas o por las malas?”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si había algo que no quería, era que las malas me lleven hasta la comisaría. Prefería viajar en moto. Y así fue: recorrí las 10 cuadras desde la estación hasta mi posible lugar de detención en la parte de atrás de la moto, con mi mochila de viaje en la espalda y agarrando al policía por la cintura para evitar, además de la visita a la comisaría, una probable visita al hospital. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen era increíblemente bizarra, digna de una foto. Confieso que se me ocurrió pero, una vez más, creo que pedirle al señor que detenga el vehículo para que alguien retrate el momento quizás hubiese empeorado las condiciones, que ya de por sí eran bastante malas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado a la comisaría, todo se asemejaba bastante a lo que me había imaginado. Primero, mi presencia allí era un imán de miradas; nadie entendía por qué estaba en ese lugar y todos parecían disfrutarlo. Segundo, el lugar era realmente espantoso. Tampoco es que las comisarías deben tener un diseño art decó o brindar comodidades al visitante, pero ésta, en particular, deprimiría hasta al más optimista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo haber paseado por 3 o 4 oficinas, refutando la historia que, con una exageración deliberada, venía repitiendo el policía. Así llegué a la oficina de “Propiedad”, donde un comprensivo viejito uniformado entendió un poco mejor la situación (debo aclarar que lo que relajó un poco la historia fue no haber roto el policarbonato; si así hubiese sido, mi estadía en el lugar hubiese sido más prolongada y con consecuencias inimaginables, del tipo diego-torres-agarrando-la-reja-y-gritando-guardias).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclarada un poco la historia y mostrando una tranquilidad de mi parte que no creía poseer, ahora la cantidad de horas que iba a pasar allí dependían del jefe de estación, que debía ir a declarar. "Este turro no viene más", pensé con la lógica de lo que quizás uno haría en su lugar ante esa situación. Ya daba por perdido mi tren, y en realidad era lo que menos me importaba. Si me daban la opción de volver a la quiaca, lo hacía corriendo. Me acomodé en el banquito de madera y me dispuse a esperar, tratando de que mi presencia ahí pasara lo más desapercibida posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al rato, me derivaron a otra oficina, esta vez, fuera de la comisaría. Volver a sentir el aire fresco era un atisbo de esperanza, aunque el no saber a donde me dirigía, aún no permitía que el culo dejara de estar fruncido. Caí en la dependencia policial que atendía problemas con los turistas, sita en la estación de micros. "¿Y si en un descuido me echo un pique y me subo a cualquier micro?”, pensé, como si la situación necesitara algo que la complicara aún más. Por suerte, no estaba de ánimo aventurero y me limité a seguir las instrucciones del viejito simpático que oficiaba de acompañante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo decir que en la comisaría y en la oficina para turistas encontré gente mucho más comprensiva que en la estación de trenes, donde parece que existe una proporción de vigilantes mucho más alta. Toda la cuestión en esa nueva dependencia fue saldada con un: “Bueno muchacho, la próxima vez no se sulfure tanto, vaya”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchar la palabra “sulfure” me causó tanta gracia, como alegría el volver a estar libre. Si antes sentía todo como una pesadilla, cruzar la puerta nuevamente hacia la libertad (con música mental emotiva de fondo) lo transformó en el mejor de los sueños. Todo volvía a la normalidad, o casi, porque la sensación de estómago retorcido y culo fruncido se mantuvo por un tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libre como un pájaro, volví a la estación de tren, a consumar mi obra maestra, o sea, pedir disculpas, hacerme el pollito mojado y ver si todo eso se materializaba en un pasaje a uyuni. Todos los que estaban en la estación y habían presenciado el momento me vieron volver a entrar allí como si fuera una aparición. Me preguntaban cómo estaba y se alegraban de verme, por lo que tengo la sospecha de que haber salido de aquella comisaría era lo mejor que me había pasado en años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo me disculpé sino que recibí las disculpas del jefe de estación por el error que, vale recordar, habían cometido ellos y que había desembocado en una situación indeseada por todos, sobre todo por mí, que no dejé de imaginarme con el “alma” desgarrada por un simple puñetazo sin mayores consecuencias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, logré obtener mi pasaje, no sé si por aquel puñetazo, por un jefe de estación que quiso enmendar el error en mi reserva o por la piedad de alguien que consideró que todo eso era una situación injusta e innecesaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo sé que, si alguna vez necesitan policarbonato, no duden en comprar policarbonato boliviano, que no se dobla ni se rompe y les puede salvar la vida cuando menos se lo esperan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-4728902690125156556?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/4728902690125156556/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/08/policarbonato-boliviano_4618.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/4728902690125156556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/4728902690125156556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/08/policarbonato-boliviano_4618.html' title='Policarbonato boliviano'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-7340287685884494025</id><published>2010-06-16T12:19:00.005-03:00</published><updated>2010-08-12T17:52:49.661-03:00</updated><title type='text'>El arte de interactuar con personas sonámbulas</title><content type='html'>El sonámbulo es una de las personas más impredecibles que puedan existir. Una aureola de misterio, temor y respeto lo rodea. No sabemos si está realmente dormido, si está realmente despierto, si está realmente… Tampoco sabemos si temerle, ignorarlo o convivir con él como si nada raro ocurriese. Lo cierto es que enfrentar a una persona sonámbula (en adelante, PS) requiere mucha más preparación, temple y creatividad de lo que comúnmente se cree.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Para que no queden dudas, cuando nos referimos a una PS, estamos hablando de aquella persona que, estando en el quinto sueño, ingresa en un estado de actividad superior al de cualquier “dormido” del tipo &lt;i&gt;estándar&lt;/i&gt;, que se limita a actos básicos como roncar, babear almohadas y demás variantes que atentan contra el &lt;i&gt;sex appeal&lt;/i&gt;. Para la existencia del sonámbulo es fundamental, en primer lugar, la presencia de un estado fuertemente somnoliento como telón de fondo (caso contrario, estaríamos más cerca de hablar de un &lt;i&gt;zombie&lt;/i&gt;, para el cual el único remedio a su situación es el escopetazo en la cabeza), pero sobre ese telón de fondo, deben suceder toda una serie de actividades que otorgan a la PS ese plus tan distintivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a cómo relacionarse con una PS, el manual popular menciona dos apartados que merecen ser discutidos:&lt;br /&gt;&lt;ol&gt;&lt;li&gt;&amp;nbsp;El sonámbulo &lt;b&gt;nunca&lt;/b&gt; debe ser despertado. &lt;/li&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;La PS que es despertada en medio de su estado de sonambulismo, tiene grandes posibilidades de&amp;nbsp;pasar a dormir el sueño eterno.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;li&gt;El sonámbulo &lt;b&gt;no tiene sentimientos&lt;/b&gt;.&lt;/li&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;El sonámbulo no está realmente dormido sino que se divierte haciéndonos pasar un mal momento;&amp;nbsp;ergo, el sonámbulo es malo.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ol&gt;Vayamos por partes. Si el sonámbulo es, por definición, una persona dormida, no existe razón por la cual esa persona -como cualquier otro mortal dormido-, pueda morir en caso de ser despertada. A no ser que se la intente despertar con algún elemento punzante, arma de fuego o susto de tal envergadura que acabaría con la vida no sólo de un sonámbulo, sino de cualquier persona dormida –o incluso despierta- sometida a semejante trato (apartado 1&amp;nbsp;aclarado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, una de las grandes falacias de la teoría del “sonambulismo maligno” es la idea de que el sonámbulo no es alguien con un trastorno particular, sino una mala persona, un bromista frustrado al que no le quedó otra opción que molestar haciéndose el dormido. La existencia del bromista de mal gusto no puede ser negada en un mundo con tan poco sentido del humor, pero no es el caso del sonámbulo. Lejos de ser un insoportable que no tiene otra cosa qué hacer que molestarnos, es una persona sin malas intenciones que necesita de toda nuestra comprensión y ayuda. Ergo, el sonámbulo es una buena persona, que tiene sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclarados estos temas, pasamos al punto fundamental: cómo interactuar con una PS, atendiendo al hecho de que a) es una persona con sentimientos y b) no corre el riesgo de fallecer en caso de ser despertada accidentalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mejor forma de mantener una relación con el sonámbulo en términos de respeto y comprensión es una sola: &lt;i&gt;&lt;b&gt;seguirle la corriente&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;. Contradecir a la PS en medio de una disquisición puede resultar no sólo contraproducente sino también un tanto insoportable, ya que, al igual que el cliente, el sonámbulo siempre tiene la razón. Y no es que la tenga siempre; de hecho, casi nunca la tiene, ya que todas sus vivencias son en base a lo que vulgarmente conocemos como &lt;i&gt;sueños&lt;/i&gt;, plagados de incoherencias e inconsistencias varias. Pero en este punto no importa la coherencia ni la consistencia, sino acompañar a la PS en su batalla contra la racionalidad del despierto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos un par de ejemplos. Una frase &lt;i&gt;sonambulesca&lt;/i&gt; del tipo ‘está apareciendo una soga desde la mesa de luz’, no debe ser respondida con un coherente ‘no hay ninguna soga’ (previo vistazo de la mesa de luz) sino con un comprensivo ‘ah, mirá vos qué bueno, a la mañana lo charlamos, dormí’. Asimismo, frente a un ‘esperá que prendo la luz para que agarres tus cositas’, no se debe responder un ‘¿qué cositas?’ (indudablemente la respuesta más adecuada ante el desconocimiento absoluto sobre a qué se refiere el sujeto “cositas”) sino un ingenioso ‘no, dejá, no hace falta, las busco con la luz apagada’, que automáticamente aporta a la PS un grado de tranquilidad tal que puede continuar con su sueño en formato normal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estadísticamente, está comprobado que este tipo de respuestas sólidas permiten evitar conflictos posteriores, no de por sí muy graves, pero que podrían generar algún problema potencial totalmente innecesario. Además, son el tipo de respuestas que espera un sonámbulo, por lo que no nos cuesta nada satisfacer el deseo de alguien que no tiene la menor idea de lo que está pasando realmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es fácil razonar, entonces, que quién trate con el sonámbulo no debe ser alguien al cual siempre le gusta tener la razón. No hay posibilidad de salir indemne de la coyuntura si no se es alguien abierto al debate y a las opiniones encontradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, tratar con una PS requiere de un temple superior, ya que existe la altísima posibilidad de ser despertado por risas, monólogos, sobresaltos e, incluso, reconocimiento táctil en medio de la noche. Es muy claro: si la persona que interactúa con el sonámbulo es fácilmente “asustable”, es posible que sea esta persona -y no el sonámbulo- quien muera al ser despertada abruptamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, pero no por eso menos importante, es fundamental que la interacción sea básicamente platónica -una simple charla casual entre dos personas que debaten sobre presencias de sogas, existencias personales, cierre adecuado de puertas y ventanas, entre otros interesantísimos tópicos-, reduciendo al mínimo un contacto físico que pueda llegar a impedir la circulación libre e irrestricta de la PS por su hábitat &lt;i&gt;sonambulesco&lt;/i&gt; natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con estos simples consejos, espero haber aportado a la lucha contra el flagelo del sonambulismo. Si bien seguramente no resulten suficientes para acabar con el mismo, sí creo que ayudarán a que el mundo sea un lugar menos hostil y más placentero para aquellas personas que han hecho de la vida entre sueños, una forma de vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-7340287685884494025?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/7340287685884494025/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/06/el-arte-de-interactuar-con-personas.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7340287685884494025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7340287685884494025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/06/el-arte-de-interactuar-con-personas.html' title='El arte de interactuar con personas sonámbulas'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-5355744720112072475</id><published>2010-04-06T12:03:00.004-03:00</published><updated>2010-04-06T15:20:15.915-03:00</updated><title type='text'>Pliiiiiiing</title><content type='html'>Las cosas que llegan de forma inesperada son geniales. Y mejor aún es cuando las que llegan son aquellas cosas que uno espera con ansias pero que, en el fondo, cree que nunca van a suceder. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Y cuando eso pasa -cuando lo incrédulamente esperado sucede-, el ánimo cambia a un increíble estado onomatopéyico, un &lt;em&gt;pliiiiiiing&lt;/em&gt;, y las emociones comienzan a desbordar permanentemente el vaso interno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el presente comienza a ganarle por goleada a un pasado con un par de años de desgaste… y el ánimo &lt;em&gt;pliiiiiiing&lt;/em&gt; gana unas cuantas &lt;em&gt;iiiiiii&lt;/em&gt; más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y uno comienza a descubrir una energía que creía perdida, olvidada, resignada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y&amp;nbsp;escucha una canción, y ya no hay forma de que esa canción vuelva a hablar de otra cosa, y ya no está pendiente del reloj, porque todo lo que tiene que pasar está pasando en ese momento, y el tiempo transcurre de una forma extraña, irregular, atemporal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se desentiende de su cabeza y la deja pensar en&amp;nbsp;lo que quiera, y descubre con una sonrisa que siempre decide pensar en lo mismo, y que ese pensamiento único es lo mejor que le pasó en años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se ve escribiendo, contando, pensando, sintiendo una y otra y otra vez su felicidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y finalmente se recuesta sobre la vida, se deja llevar como nunca antes y agradece -no sabe a quién pero qué importa- por tener la oportunidad de estar viviendo algo tan incrédulamente esperado, tan deseado, tan real.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-5355744720112072475?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/5355744720112072475/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/04/pliiiiiiing.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/5355744720112072475'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/5355744720112072475'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/04/pliiiiiiing.html' title='Pliiiiiiing'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-2901472122401512982</id><published>2010-02-19T02:28:00.007-03:00</published><updated>2010-02-24T00:36:19.928-03:00</updated><title type='text'>Algún lugar encontraré</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Andrés Calamaro&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Estoy cansado de buscar,&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=5IjJZprfxOw"&gt;algún lugar encontraré&lt;/a&gt;,&lt;br /&gt;estoy malherido,&lt;br /&gt;estuve sin saber qué hacer,&lt;br /&gt;en algún lugar... te espero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Estoy cansado de esperar,&lt;br /&gt;igual no tengo a donde ir,&lt;br /&gt;ayer la tormenta&lt;br /&gt;casi me rompe el corazón,&lt;br /&gt;pero igual, te quiero.&lt;br /&gt;En algún lugar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo y la distancia&lt;br /&gt;ya no existen para mí,&lt;br /&gt;lo dejé todo aunque todo&lt;br /&gt;lo recuerdo muy bien,&lt;br /&gt;y a fuerza de partir&lt;br /&gt;voy a saber lo que es volver&lt;br /&gt;y volver...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ángel me vino a buscar,&lt;br /&gt;igual no lo quiero a seguir,&lt;br /&gt;me dice la gente&lt;br /&gt;que deje de pensar así,&lt;br /&gt;pero igual, te espero,&lt;br /&gt;en algún lugar te espero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdí noción del tiempo y el lugar,&lt;br /&gt;no se ni dónde tengo la nariz,&lt;br /&gt;será que las cosas&lt;br /&gt;no vuelven al mismo lugar,&lt;br /&gt;pero igual te espero,&lt;br /&gt;en algún lugar te espero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-2901472122401512982?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/2901472122401512982/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/02/algun-lugar-encontrare.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/2901472122401512982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/2901472122401512982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/02/algun-lugar-encontrare.html' title='Algún lugar encontraré'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-3121919004558377165</id><published>2010-02-09T11:40:00.003-03:00</published><updated>2010-02-09T11:52:52.706-03:00</updated><title type='text'>Profanando un sitio sagrado</title><content type='html'>Advertencia al lector: la siguiente historia se inscribe en la categoría &lt;em&gt;anécdota escatológica&lt;/em&gt;. Si es una persona fácilmente impresionable, proclive a sentir asco ante la simple mención de palabras como &lt;em&gt;cagar&lt;/em&gt; y sus derivados, le recomiendo no continuar leyendo. Caso contrario, que la disfrute, si es posible aplicar un verbo semejante a una historia como la que narraré a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;---&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Año: 1996. &lt;br /&gt;Mes: enero. &lt;br /&gt;Lugar: macchu picchu. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de un primer viaje de mochilero a chile en el año 1995, al año siguiente el destino me llevó al norte argentino, bolivia y perú, en épocas en que la proliferación de argentinos por aquellos lares no era tan común como en la actualidad y las condiciones de viaje se presentaban un poco más duras que las contemporáneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis compañeros de viaje en aquella ocasión eran mi hermano, su novia del momento, su cuñada del momento y la amiga de su cuñada del momento. Un grupo de cinco, más los ocasionales acompañantes que uno encuentra en este tipo de travesías. Fue casi un mes y medio, que nos llevó desde jujuy hasta cusco, con escalas. El destino final: la gloriosa ciudadela de macchu picchu, la ciudad sagrada de los incas, una de las grandes maravillas del mundo, un lugar que luego de ese fatídico año de 1996 ya no volvería a ser el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como la mayoría de las personas que planifican ese recorrido, luego de unos días de disfrutar de la maravillosa cusco y sus alrededores, partimos en tren hacia macchu picchu, en un bello trayecto selvático que preanunciaba la majestuosidad de lo que estaba por venir. Una vez llegados a aguascalientes, el pueblo al pie de la ciudadela inca, una combi nos acercó hacia la entrada a la misma. Es difícil explicar lo increíble de ese lugar, y más difícil aún es explicar las sensaciones internas que comenzaron a apoderarse de mí en ese instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había dudas. Una nefasta combinación gastronómica-fisiológica estaba comenzando a hacer estragos en mi humanidad. Lo que había comenzado como un día ideal, tornábase rápidamente en un clásico momento del tipo ‘&lt;em&gt;esto no puede estar pasando&lt;/em&gt;’… Para decirlo mal y pronto -y pidiendo disculpas de antemano por la siguiente expresión, y por las que vendrán después-, en el mismo instante en que entré a macchu picchu, empecé a sentir que me cagaba encima, y no precisamente de la emoción, sino por esa nefasta combinación mencionada anteriormente (mi estómago recién tenía dos viajes encima y aún no había adquirido su capa de amianto que lo protege hoy ante la ingesta de alimentos de dudosa procedencia y calidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo repentino de la sensación me hizo pensar que, quizás, así como de rápido había aparecido, con igual velocidad iba a retirarse. Esta idea me permitió sobrellevar la situación unos minutos. Con mi mejor sonrisa falsa de ‘&lt;em&gt;no saben cómo estoy disfrutando este momento&lt;/em&gt;’ (una verdadera lástima, porque realmente era un momento muy esperado), comenzamos la excursión. La esperanza de alivio se disipó rápidamente y, para colmo de males, el guía que nos tocó en suerte realmente no hacía la situación más llevadera, ya que era un bodrio y no lograba que conectase mentalmente con lo que me estaba contando ni pudiese evadirme aunque sea por un rato de los pensamientos negativos que copaban mi cabeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así las cosas. En el medio de la ciudadela inca, con un guía insufrible y sin un baño relativamente cerca, empecé a ingresar en un estado de cuasi desesperación estomacal, genéricamente representado por puntadas cada vez más permanentes, un sudor incipiente, un leve temblor corporal y un caminar acalambrado. Cabe aclarar que mi intención fue disimular este estado lo más que podía, no tanto por mi hermano, sino por el plantel femenino, al cual no quedaba bien andar explicando que uno se sentía como si estuviese siendo carcomido internamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento, la situación se hizo insostenible (y nunca mejor aplicado el concepto, ya que sostenerlo era verdaderamente un desafío… si se entiende la metáfora). Mientras, con su mejor voz de intelectual, el guía decía: ‘aquí pueden ver el &lt;em&gt;qoricancha&lt;/em&gt;, también conocido como templo del sol, el centro religioso de macchu picchu”, yo, con mi voz mental más desesperada, me decía a mí mismo: ‘me cago… sí sí, me cago encima’. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si quería seguir manteniendo mi dignidad -y mis pantalones- en perfecto estado, debía huir de allí, cuanto antes. Lo miré a mi hermano. Con un leve gesto de cabeza logré apartarlo levemente del grupo y, con un mínimo hilo de voz, para evitar cualquier sobreesfuerzo de consecuencias irreparables, le dije: ‘ahí vengo, los encuentro más arriba’, tratando de no dar demasiados datos sobre la razón de mi alejamiento. Se ve que la información resultó insuficiente, porque mi hermano siguió inquiriendo sobre mi huida. ‘Me cago encima, hermano, después los alcanzo’, le espeté, como para que no quedaran dudas. Su sonrisa socarrona dio por sentado que había comprendido el dilema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liberado de mis compañeros de viaje, emprendí un retorno hacia la entrada, donde se encontraba el nunca tan ansiado &lt;em&gt;toilette&lt;/em&gt;. Si dijera que fui corriendo, les mentiría. No porque no quisiera (si hubiese habido un helicóptero disponible lo tomaba) sino porque mi estado no permitía movimientos muy veloces. Caminaba como si estuviese en un terreno pantanoso, con cara de ‘&lt;em&gt;acabo de chupar un limón podrido&lt;/em&gt;’ y con un temor real a que cada paso me dejara en una coyuntura difícil de sobrellevar durante todo el día, o toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los míseros cien metros que me separaban del baño parecían kilómetros y kilómetros de rutas cortadas. A mitad de camino, no aguanté más. Todos los elementos presentes me daban la garantía de que no llegaría al baño. Con esa primera conclusión certera, debía encontrar una alternativa. Miré a mi alrededor, como buscando algo que me iluminara y me permitiera resolver la cuestión. Casi sin pensarlo, mientras caminaba al baño, pero con la seguridad de que no iba a llegar nunca en condiciones higiénicas aceptables, me metí en una vivienda. No me estoy refiriendo a una vivienda al estilo actual, sino a una vivienda que formaba parte del sitio arqueológico, compuesta de piedra, pisos y techos de paja, y aberturas por doquier (para más detalles arquitectónicos sobre mi improvisado &lt;em&gt;toilette&lt;/em&gt;, ver &lt;a href="http://www.plataformaarquitectura.cl/wp-content/uploads/2008/10/292169050_dsc04689.JPG"&gt;foto&lt;/a&gt;). Es decir, era uno de los lugares visitados por los turistas, como aquellos a los que ví salir en el mismo momento en que yo ingresaba a la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consciente de la precariedad de mi situación, en un solo movimiento –cuya velocidad aún me sigue asombrando- me posicioné en el rincón menos expuesto visualmente, me desabroché el cinturón, bajé mis pantalones y mi ropa interior a la vez, me acuclillé y dejé todos mis problemas en esa esquina. Esto no debe haber durado más de 10 segundos. Por suerte… porque en el mismo instante en que me incorporaba, volvía mi ropa a su posición original y daba dos pasos alejándome del cuerpo del delito, un grupo de alemanes ingresaba a la vivienda. Con mi mejor cara de ‘&lt;em&gt;qué lindo lugar, se los dejo para que los disfruten solos, aufwiedersen&lt;/em&gt;’, me retiré raudamente de allí, desconociendo hasta el día de hoy si los germanos sospecharon de la profanación que instantes antes había tenido lugar en aquel sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una sensación de liberación profunda pero con una cuestión higiénica pendiente, continué camino hacia el baño. Como se podrán imaginar y por razones que de tan obvias no viene al caso detallar, el caminar seguía siendo complicado. Una vez en el baño, procedí a la etapa final del proceso, aunque también iba a tornarse un poco compleja, como para no desentonar con toda la historia. Como si fuese &lt;em&gt;ley de murphy&lt;/em&gt;, la cantidad de papel higiénico presente en el baño era inversamente proporcional a la cantidad real que la situación ameritaba. Ni siquiera con una política de racionamiento extrema y muy bien pensada pude lograr que el papel fuese suficiente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a evaluar las posibilidades y llegué a la conclusión que el tan popular ‘&lt;em&gt;sacrificio de calzoncillo&lt;/em&gt;’, si bien era una solución probable, podía complicarme &lt;em&gt;a posteriori&lt;/em&gt;, ya que aún quedaban unas cuantas horas para retornar a cusco, donde se encontraba la &lt;em&gt;underwear&lt;/em&gt; de reemplazo. Lo único que tenía a mano y parecía ser derivado de la celulosa eran billetes. Sí sí señores, me limpié el culo con billetes de diez soles. Ese día, tener el culo “limpio” me salió alrededor de 20 dólares. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí del baño con aire triunfal. Caminé de retorno hacia mis compañeros de viaje como si hubiese sobrevivido a un bombardeo nuclear. El guía seguía con su perorata. Después de una hora de haber llegado a macchu picchu, por fin todo me parecía maravilloso. Durante ese día -y creo que por un larguísimo tiempo-, no mencioné ni el más mínimo detalle de mi peripecia escatológica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, en el momento en que nos fuimos de allí para retornar a cusco, un pensamiento comenzó a rondar mi cabeza: mi desesperación me había llevado a profanar un sitio sagrado y a partir de ese día podría ser destinatario de &lt;em&gt;vaya-uno-a-saber-qué-maldición-inca&lt;/em&gt;. En parte, comencé a sentir que me la merecía. Si ese sitio profanado necesitaba un desagravio en la forma de agravio a mi persona, debía aceptarlo. Finalmente, volví a buenos aires indemne, sin noticias de la maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta el momento, no tuve la ocasión de volver a cusco ni a macchu picchu, en parte por prioridades diferentes de viaje, en parte por un temor oculto a que me estén esperando. Luego de 14 años, este verano retorné a perú, esta vez a la costa, a unos cuantos kilómetros del área donde ocurrió mi historia. No debo estar tan equivocado acerca de la maldición. En el momento que mi avión de retorno a buenos aires sobrevoló la zona de cusco, el alud que ya todos conocemos arrasó con los alrededores de macchu picchu. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué quieren que les diga… La furia de la naturaleza en la forma de un gran vendaval marrón me da qué pensar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-3121919004558377165?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/3121919004558377165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/02/profanando-un-sitio-sagrado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/3121919004558377165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/3121919004558377165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/02/profanando-un-sitio-sagrado.html' title='Profanando un sitio sagrado'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-2403767645367760611</id><published>2010-02-05T19:55:00.003-03:00</published><updated>2010-02-09T11:58:51.188-03:00</updated><title type='text'>Táctica y estrategia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Mario Benedetti&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Mi táctica es&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;mirarte &lt;br /&gt;aprender como sos&lt;br /&gt;quererte como sos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;mi táctica es&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; hablarte&lt;br /&gt;y escucharte&lt;br /&gt;construir con palabras&lt;br /&gt;un puente indestructible&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mi táctica es&lt;br /&gt;quedarme en tu recuerdo&lt;br /&gt;no sé cómo&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ni sé&lt;br /&gt;con qué pretexto&lt;br /&gt;pero quedarme en vos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mi táctica es&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ser franco&lt;br /&gt;y saber que sos franca&lt;br /&gt;y que no nos vendamos&lt;br /&gt;simulacros&lt;br /&gt;para que entre los dos&lt;br /&gt;no haya telón&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ni abismos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mi estrategia es&lt;br /&gt;en cambio&lt;br /&gt;más profunda y más&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; simple&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mi estrategia es&lt;br /&gt;que un día cualquiera&lt;br /&gt;no sé cómo&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ni sé&lt;br /&gt;con qué pretexto&lt;br /&gt;por fin&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; me necesites.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-2403767645367760611?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/2403767645367760611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/02/tactica-y-estrategia_05.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/2403767645367760611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/2403767645367760611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/02/tactica-y-estrategia_05.html' title='Táctica y estrategia'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-7464569209728366001</id><published>2010-01-26T11:46:00.003-03:00</published><updated>2010-01-26T11:49:14.844-03:00</updated><title type='text'>Sobre el estado de viajar</title><content type='html'>Hace pocos días volví de mi viaje de vacaciones. Como hace unos cuantos años, retomé las travesías del tipo &lt;em&gt;mochilero&lt;/em&gt;, aunque &lt;em&gt;aggiornadas&lt;/em&gt; a los tiempos y las edades que corren. Como ya comenté en algún post anterior, la idea de un viaje al estilo "campamento", es decir, aquel que involucra carpa, bolsa de dormir, calentador y sufrimiento, ya no es ponderada bajo ninguna circunstancia. La tendencia actual –y la mejor forma de viajar a mi entender- es colgarse la mochila, eso sí, pero internamente no aceptar dormir en menos que una habitación, y si es con baño privado, mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;En los días previos a que la riccieri me lleve sin escalas a ezeiza, sentía que por fin estaba dejando un par de mochilas en buenos aires y cargándome sólo la de viaje –sin dudas, la mochila que más feliz me hace-. Y a la vuelta, sentí que durante esas tres semanas &lt;em&gt;ecuatoperuanas&lt;/em&gt; reencontré algo que durante el año pasado había ido perdiendo. No resulta muy fácil explicarlo en palabras, ni siquiera en palabras escritas, que justamente tienen la ventaja de poder ser escritas, rescritas, borradas y recuperadas, sin dejar rastros de anteriores formas erróneas de expresión. Por decirlo de alguna manera, creo que fue más bien una sensación de “volver a mí”, recuperar algunos estados de ánimo ausentes en el último tiempo y, en cierta forma, amigarme conmigo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre sentí –y sigo comprobando, viaje tras viaje- que el &lt;em&gt;estado de viajar&lt;/em&gt; es el que mejor me sienta, aquel en el cual estoy más cómodo. Obviamente, estoy hablando de un estado que roza lo ideal y que, por esa misma razón, es efímero, lo cual implica el desafío de transformar esas sensaciones que uno va acumulando durante el viaje, en un estado de ánimo permanente. No es sencillo y, muchas veces, todo queda en un impulso inicial, una acumulación de energías que, con el correr de los días, se va desgastando por el peso de las preocupaciones cotidianas que se quedaron en la ciudad esperando nuestra vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente, algunas veces, uno logra que ese estado de ánimo muestre intenciones de permanencia. Entonces, se tiene la suerte de poder disfrutar un paseo por las librerías de corrientes como si uno estuviese caminando por una playa en el pacífico y se conservan esas ganas de &lt;em&gt;yirar&lt;/em&gt; de aquí para allá sin saber qué hay aquí o allá, de tomarse el tiempo de elegir el regalo adecuado para las personas que uno quiere, o de sentarse en cualquier bar a tomar una helada cerveza nocturna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguramente, lo ideal –por no decir lo más barato- sería no tener que tomarse un avión a más de cinco mil kilómetros de donde uno vive para reencontrarse con todas estas sensaciones. Pero tampoco es cosa de andar cuestionando las formas en que uno apunta a la plenitud, sino tan sólo asegurarse&amp;nbsp;de tener buena puntería.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-7464569209728366001?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/7464569209728366001/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/01/sobre-el-estado-de-viajar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7464569209728366001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7464569209728366001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2010/01/sobre-el-estado-de-viajar.html' title='Sobre el estado de viajar'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-7297174632908755089</id><published>2009-12-20T20:59:00.002-03:00</published><updated>2009-12-20T21:01:06.142-03:00</updated><title type='text'>Hombre que mira el techo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Mario Benedetti&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Siempre hay una jornada fuera de serie&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;en que uno logra sentirse sereno&lt;br /&gt;pero está lejos de ser una canonjía&lt;br /&gt;ya que la serenidad no es el mejor &lt;br /&gt;de los estados posibles e imposibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Hoy por ejemplo tomo distancia&lt;br /&gt;con respecto a las cosas y a mí mismo&lt;br /&gt;y no por eso echo al olvido&lt;br /&gt;qué joda era&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; qué bueno era&lt;br /&gt;estar adentro del entrevero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de todo la famosa&lt;br /&gt;serenidad es una isla&lt;br /&gt;autorizada comonó&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; y legal&lt;br /&gt;aunque rodeada inexorablemente&lt;br /&gt;por emociones clandestinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía me siento un poco incómodo&lt;br /&gt;en mis primicias de sereno&lt;br /&gt;como quien entra en un traje nuevo&lt;br /&gt;que tiene bajas las hombreras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el cuerpo y el alma son&lt;br /&gt;animalitos de costumbres&lt;br /&gt;mañana la incomodidá &lt;br /&gt;será menor y en pocos días&lt;br /&gt;me habré habituado a estar sereno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso me llena a veces de alegría&lt;br /&gt;es claro que se trata de una alegría serena&lt;br /&gt;y en consecuencia uno no sale a dar abrazos&lt;br /&gt;ni pega gritos ni le canta al cielo&lt;br /&gt;a lo sumo archiva caricias y otros prólogos &lt;br /&gt;por estricto orden cronológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También llega a invadirme el desconsuelo&lt;br /&gt;pero se trata de un sereno desconsuelo&lt;br /&gt;y por lo tanto nadie solloza&lt;br /&gt;ni dice mierda&lt;br /&gt;ni putea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sencillamente como un modesto mago&lt;br /&gt;de rojo circo de domingo &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; o de feria&lt;br /&gt;tomo los naipes del amor&lt;br /&gt;los barajo con parsimonia&lt;br /&gt;y en las narices del viejo público&lt;br /&gt;que es como hacerlo en mis narices&lt;br /&gt;mágicamente los transformo &lt;br /&gt;en nuevos naipes de amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único extraño viene a la noche&lt;br /&gt;pues se presume que un sereno &lt;br /&gt;ha de dormir serenamente&lt;br /&gt;pero yo paso horas y horas &lt;br /&gt;mirando el techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sea que &lt;br /&gt;no sé hasta cuando estaré sereno&lt;br /&gt;porque la calma ya no da abasto.&lt;br /&gt;Hay que confiar y yo confío&lt;br /&gt;que no hay mal que dure &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; cien años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-7297174632908755089?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/7297174632908755089/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/12/hombre-que-mira-el-techo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7297174632908755089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7297174632908755089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/12/hombre-que-mira-el-techo.html' title='Hombre que mira el techo'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-7551157729802099376</id><published>2009-12-16T11:20:00.002-03:00</published><updated>2009-12-20T21:02:49.615-03:00</updated><title type='text'>Catarsis nocturna</title><content type='html'>Mis catarsis nocturnas no suelen ser así. Generalmente, incluyen una alta dosis de silencio, mucho pensar –demasiado a veces… casi siempre- y un desgaste físico nulo. Para explicarlo gráficamente, sería el clásico estar tirado en la cama mirando el techo durante un largo tiempo. Hoy decidí ver qué tal resultaba darle entidad escrita, lo que, palabras más, palabras menos, significa descubrir si el word resulta un mejor psicólogo que el cielorraso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Lo primero que tengo que aclarar es que mi cabeza está siendo taladrada por sabina (primer error; en realidad, segundo, porque hasta hace un rato estaba escuchando silvio) y me encuentro absolutamente rodeado de todo tipo de mosquitas y mosquitos (más de lo segundo que de lo primero) sin un espiral (tercer error, o segundo si les parece que el combo sabina-silvio no son dos errores sino uno solo) y aplaudiendo al aire a razón de un aplauso cada dos palabras escritas (como dice mi vieja, “si no los matás, por lo menos los dejás sordos”). Así que todo lo que pueda escribir está mediado por estas condiciones ambientales. Además, creo que me excedí con las aclaraciones entre paréntesis (aunque me gustan como quedan).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[En este preciso instante me acabo de romper la mano contra la mesita de luz intentando matar una mosquita. No sólo me dejé momentáneamente inmóviles dos dedos sino que el insecto ha salido indemne, en vuelo triunfal y circular hacia la luz del velador]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el contexto. No es gran cosa, realmente, aunque tengo un flancito en la heladera y eso siempre mejora un poco el panorama. No tengo sueño, lo cual es ideal para seguir escribiendo, pero sospecho que en realidad me gustaría estar filtrado, dormirme al instante y soñar con el nano serrat diciéndome “mañana puede ser un gran día”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Van cuatro párrafos, 298 palabras y aún no dije nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver. Ya que traje a colación a sabina, digamos que hace ya unos cuantos días estoy más para &lt;em&gt;calle melancolía&lt;/em&gt;, que para &lt;em&gt;más de cien mentiras&lt;/em&gt;, con la excepción del feliz veranito de la semana pasada en la que luego de diez largos años me otorgaron la licencia para historizar (temblá, pigna, temblá).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se asusten. No voy a hacer una exposición pública de mis angustias ni ando buscando comentarios &lt;em&gt;levantaánimos&lt;/em&gt; debajo del post. Más que nada porque hace tiempo –bastante- me vengo dando cuenta que mis angustias son copias fieles unas de otras (así que el que alguna vez conoció mis clásicas angustias, ya sabe de qué hablo, y yo ya sé qué me va a decir). Es decir, los motivos, las actitudes, los razonamientos, las formas de entrar y salir de esas angustias son siempre los mismos… sólo les falta la firma certificada por escribano acreditando un 99,9 por ciento de similitud. Lo cual me lleva a pensar que indudablemente algo está siendo mal encarado (no digan nada pero de esto también ya me había dado cuenta hace tiempo… sólo me estoy haciendo el sorprendido para ganar un poco de tiempo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Pausa para flan]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, por una cuestión arbitraria de que soy yo a quien se le ocurrió esto y escribe al respecto -es decir, porque se me canta-, voy a dar por sentado que a la mayoría nos pasa, o nos pasó alguna vez, más o menos lo mismo, lo cual por otra parte es tranquilizador… no por una cuestión de &lt;em&gt;mal de muchos&lt;/em&gt;, sino porque tener siempre angustias diferentes sería un calvario, y no tener angustias, una película de disney. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nudo de mi razonamiento sería el siguiente. Uno en la vida se enfrenta a infinidad de situaciones similares, que en este caso expresaremos en conjunto con la letra A. Para encarar esas situaciones de tipo A, existen a su vez una infinidad de decisiones y actitudes, que pueden ir desde la B hasta la Z, siendo B la más cobarde y Z la más audaz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongamos que, años atrás, uno encaró una situación A desde una actitud B. No le fue bien. Lógico. Salvo honrosas excepciones, que pueden tener más que ver con una cuestión de supervivencia real, las actitudes cobardes no suelen dar buenos resultados. Entonces, si B no resuelve A, se sacan las conclusiones pertinentes, se reconocen los errores y a otra cosa &lt;em&gt;báterflai&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tiempo, se vuelve a presentar otra situación de tipo A. La experiencia indica que la actitud B no es la adecuada. Pero aún los cálculos de probabilidades y estadísticas no están bien aceitados y, por razones que escapan a las ciencias exactas, la actitud B vuelve a ser ponderada, aunque quizás con una mínima tendencia a C. No resulta suficiente, está claro, y la situación A vuelve a ser mal encarada nuevamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos situaciones similares, la misma actitud y el mismo resultado. La lección es obvia. O no. Si esto ocurre de dos a tres veces más, a preocuparse. Hay otras variables en juego que se nos están escapando del análisis. Principal variable: cobardía innata. Variables secundarias (poco probables): analfabetismo, mala suerte, deficiencia mental, somnolencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy siendo un poco críptico quizás. Siempre es mejor dar un ejemplo. Pero no creo que sea conveniente. Sea cuál sea el ejemplo que dé, y aunque jure y perjure que no hace referencia a mi persona, no me van a creer. Así que cada uno se imagine la situación que mejor le venga al caso y vamos con esa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que preocupa es la persistencia de la actitud B. Un psicólogo se sacaría el problema de encima y diría: “Ajá, mmmh (ruido de lapicera escribiendo en libretita), bueno, lo que pasa es que usted tiene miedo a arriesgarse”. Chocolate por la noticia. Un año de diván para escuchar semejante perogrullada. Desde que uno tiene uso de razón se da cuenta que arriesgarse genera miedo escatológico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no es tan obvio y ningún profesional te sabe explicar es lo siguiente: si no arriesgarse (en sus diversas variantes, también conocidas como actitudes B a F) genera siempre peores resultados que arriesgarse (actitudes G a Z), y uno está plenamente consciente de eso, entonces por qué se sigue transitando el camino de B a –con suerte- F, y viceversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La explicación más sencilla, lo dijimos, es el miedo. Tiene que haber algo más que eso. Todo bien con el cuentito del miedo, cierra por todos lados y, esgrimido con argumento, puede ser una excusa imbatible. Pero cuando hay persistencia, ya no hay miedo. El miedo es compañero de la novedad, no de la repetición. La excusa del miedo te salva la primera vez, no la segunda, ni la tercera…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente no tengo una respuesta para esto. Por eso es que debo ser un gran implementador de actitudes B a F. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí, si a alguien le interesa el dato, me da la sensación que la catarsis nocturna a través del word es un poco mejor que el &lt;a href="http://karmalache.blogspot.com/2009/12/hombre-que-mira-el-techo.html"&gt;avistamiento prolongado de techo&lt;/a&gt;. Por lo menos en lo que a catarsis se refiere, creo que ya estoy en actitud D o E.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-7551157729802099376?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/7551157729802099376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/12/catarsis-nocturna.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7551157729802099376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7551157729802099376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/12/catarsis-nocturna.html' title='Catarsis nocturna'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-8728447669249803254</id><published>2009-12-02T13:29:00.005-03:00</published><updated>2009-12-05T22:54:08.963-03:00</updated><title type='text'>Senilidad postreinta</title><content type='html'>Estos días me terminé de dar cuenta de dos cosas. Uno, que los niños chiquitos me despiertan más ternura que antes. Dos, que hace unas semanas que no puedo aguantar más de 20 minutos en cancha durante un partido de fútbol. Uno más dos, los treintaidos, o lo que queda de ellos, se están poniendo difíciles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Durante la semana pasada, saludé a dos purretes que me miraban en la calle, haciendo un gesto más cercano al de las manos mágicas que al saludo tradicional. Uno me devolvió el saludo, la otra no y me miró con cara de nada, quizás porque no entendió que lo que hice con la mano fue justamente un hola y no un movimiento artrítico. Además, me acordé mucho de mis ahijados, o veo a mi amiga preñada cada vez más panzona y pienso “ay, el milagro de la vida”. Algo está mal, o algo no está como estaba antes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre todo, la práctica de fútbol no está como estaba antes. No llegar a aguantar un tiempo de 40 minutos sumando dos partidos ya es para preocuparse. No es que tengo el tobillo de reciente esguince como el del diego en italia 90, ni que una patada criminal de un rival me impide desplegar todo mi fútbol. Todo se reduce a un dolor, creo que muscular, a lo largo de la columna, que no me deja sacar ni un lateral, ni mucho menos hacerme el heroico al estilo tata brown en la final de méxico 86. O sea, no estoy ni para suplente en un arco a arco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue como una revelación. Hay que tener pelotas para desayunarse de un día para el otro que algunas actitudes que hasta ahora uno pensaba que las hacía de puro tranquilo, resulta que no son más que reflejos de &lt;em&gt;senilidad postreinta&lt;/em&gt;, a saber:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;El lugar ideal para ver un recital ya no es pecho con valla, el pogo central, la zona de agite circundante a los torsos sudorosos o el mismísimo campo, sino los laterales, la platea preferencial o la repetición en el programa la viola sufriendo al insufrible del bebe contempomi…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;Dormir 7 horas de corrido no sólo es reparador sino absolutamente milagroso. Si uno llega a dormir más de 12 horas, se levanta sintiéndose un adolescente y, entre sueños, termina poniéndose una remera de los redondos y enfilando a lo que fue su colegio secundario…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La sola idea de pensar en salir de vacaciones en carpa resulta aterradora. Intentar descansar en una bolsa de dormir acabaría transformándose en una tarea titánica (nunca entendí por qué se la llama así… bah, digamos que entiendo el sustantivo: hecho &lt;em&gt;bolsa&lt;/em&gt; quedás si intentas la acción &lt;em&gt;de dormir&lt;/em&gt; más de 3 noches seguidas dentro de un pedazo de tela mal cosida y asombrosamente incómoda). Si a eso le sumamos, por ejemplo, cuestiones como cocinar arroz día por medio en una cacerola destartalada de acero sumamente oxidable, sufrir a quince vagos insomnes tocando canciones espantosas en un fogón aún más espantoso y cargar una mochila a la que sólo le falta tener dependencia de servicio, tenemos a los cuatro jinetes del apocalipsis como compañeros de vacaciones…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La noticia de que los boliches pueden empezar a cerrar a las 5 de la matina no hace ningún tipo de mella en uno, ya que el horario tope para retirarse de un cumpleaños, boliche, bar o lugar habilitado como salón bailable clase b nunca supera las 3 de la mañana. Ni hablar si uno sale del lugar escuchando al &lt;em&gt;pájaro fisura.&lt;/em&gt;.. la sensación de haber superado el horario permitido por nuestro cansancio interno estándar resulta una carga con la que habrá que convivir al día siguiente, cuando nos levantemos para ir a comprar el diario… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿alguien me puede explicar por qué se dice que los treintaypico son la &lt;em&gt;&lt;strong&gt;flor &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;de la edad? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Será por qué tenés que mantenerte hidratado para no terminar muerto en dos días?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿O por qué no te bancás el viento fuerte y el sol de lleno sin doblarte o cuartearte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿O por qué a las personas les da vergüenza llevarte de la mano por la calle? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si los años no vienen solos, aunque sea que traigan un CD de regalo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-8728447669249803254?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/8728447669249803254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/12/si-los-anos-no-vienen-solos-aunque-sea.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/8728447669249803254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/8728447669249803254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/12/si-los-anos-no-vienen-solos-aunque-sea.html' title='Senilidad postreinta'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-2697091541358510801</id><published>2009-11-30T02:08:00.004-03:00</published><updated>2009-11-30T12:16:46.083-03:00</updated><title type='text'>Noches de escapismo cómplice</title><content type='html'>Pasaron un poco más de dos años desde la anécdota que me llevó a escribir esto. El contexto, esas amistades que nacen de la nada y terminan siendo todo; esas cosas que no tienen mucha explicación, ni tampoco la necesitan. A veces, basta con que dos personas crucen sus angustias momentáneas, las mezclen con una pizca de hierba y cerveza, y con un simple toque de horno, cocinen una relación de esas que perduran. Así surgió la amistad con la muchacha de apellido tembloroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Compartimos varias tardenoches de cerveza, faso, dolina, lost, tarot, charlas profundas y no tanto. En una de esas noches, de tópico libros, le contaba algunas sensaciones cuando, unos años atrás, leía un libro de brian weiss. No lo recuerdo bien pero, seguramente, si estaba leyendo algo sobre terapia de vidas pasadas o bien estaba muy al pedo y no tenía otra cosa a mano, o bien estaba en esos momentos de extravío emocional en los que uno puede llegar a sacarle algo útil hasta a un libro de coelho (creo que era esto último, lo cual por suerte sólo me pasó escasísimas veces… no lo del extravío sino lo de acudir a textos de dudosa autoayuda).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que, por alguna misteriosa razón, aquel libro me estaba pegando mal. No me aportaba absolutamente nada que me ayudara a pasar el momento, pero me resultaba sumamente interesante la idea de que todos los mambos actuales de uno podían ser explicados a través de las miserias vividas justamente por uno mismo siglos atrás (algo así como una justificación retroactiva), en el cuerpo de un campesino rumano del siglo 18, un soldado alemán de la primera guerra, un tehuelche que se le viene la conquista del desierto encima o todo lo que se nos puede llegar a ocurrir que existió en este mundo antes de que un desconocido con barbijo nos palmease la espalda y pegásemos nuestro primer llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba tan ensimismado en el libro que, una vez, mientras iba en el colectivo absorto en la lectura, tuve que cerrarlo porque me empecé a sentir mal. No era la clásica sensación de mareo que uno puede sentir cuando lee en un medio de transporte, o cuando viaja mirando en el sentido opuesto en que se dirige el vehículo. Era otra cosa. Como si la hipnosis que el señor weiss usaba en sus terapias para transportar al paciente a sus episodios anteriores, ejercía su efecto en mí a través de las letras del libro. Comencé a sentirme mal, aunque mejor sería decir que me perseguí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estando&amp;nbsp;en el bondi sentía que, si seguía leyendo, mi capacidad de razonamiento me abandonaría y mi mente se nublaría para siempre. Y durante los días siguientes, el chofer intentaría sacarme del sopor al grito de “¡terminal, pibe!”, hasta que su falta de paciencia, su desinterés o su compasión lo obligasen a declararme pasajero eterno de aquel colectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de eso, pasaron unos cuantos días hasta que volví a agarrar el libro. Lo intenté un par de veces pero el efecto hipnótico aún seguía allí, agazapado, listo para sumergirme en vaya uno a saber qué vida pasada. Si hace unos siglos fui hidrófobo en venecia, no era algo de lo que me quería enterar en un 141, yendo a puán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras le contaba esto a mi amiga de apellido tembloroso, buscaba una frase, un concepto que definiese la sensación vivida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de un minucioso trabajo mental en conjunto y bajo los efectos de los estupefacientes ingeridos, creamos un concepto que lo resumía todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo intentaba explicar de alguna manera esa sensación de pérdida del rumbo mental. Así surgió la primera mitad de la frase: “&lt;em&gt;Me fui de mí&lt;/em&gt;”. El cierre justo lo aportó ella, comprendiendo a la perfección mi temor a quedar en estado catatónico para siempre: “…&lt;em&gt;y no sé si vuelvo&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- “&lt;em&gt;Me fui de mí y no sé si vuelvo&lt;/em&gt;”...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rotura de cabeza que experimentamos los dos ante aquel descubrimiento discursivo fue instantánea. En unos pocos segundos de lucidez inusitada, habíamos hallado una frase que reflejaba algo que ambos, sin saber bien cómo expresarlo, estábamos deseando fervientemente: escapar de nuestra situación presente, encontrar un poco de paz fuera de nuestra enroscada mente, sacar un pasaje abierto y volver a nosotros cuándo se nos viniese en ganas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, la charla específica sobre los libros quedó automáticamente de lado. Ya no importaba brian weiss, las vidas pasadas, el 141 ni cómo habíamos llegado a eso. No había lugar más que para empezar a filosofar sobre nuestra reciente creación. La repetimos, sonreímos, nos vanagloriamos. Habíamos encontrado una contraseña bipersonal de 22 caracteres (30 si contamos los espacios), imposible de olvidar y con acceso directo a un mensaje rápido sobre nuestro estado de ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche fue seguida por encuentros felizmente monotemáticos, intercambios de libros, dedicatorias, y la complicidad de quiénes saben que encontraron algo que les pertenece sólo a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco más, poco menos, pasaron dos años desde aquella noche. La complicidad con mi amiga de apellido tembloroso sigue intacta, tanto que hace un rato nomás volvimos a recordar ese momento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, que estoy de ánimo tambaleante, necesitaba escucharla –o leerla- diciéndome esa frase. No falla nunca. Ella está ahí para decirla, la frase está ahí lista para ser dicha, textual o renovada. “&lt;em&gt;Caminá sobre vos&lt;/em&gt;” leí… mi ánimo hizo pie y la sonrisa cómplice salió al instante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-2697091541358510801?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/2697091541358510801/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/noches-de-escapismo-complice.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/2697091541358510801'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/2697091541358510801'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/noches-de-escapismo-complice.html' title='Noches de escapismo cómplice'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-870313557607921340</id><published>2009-11-29T20:03:00.002-03:00</published><updated>2009-11-29T20:06:19.569-03:00</updated><title type='text'>“¿En qué estás pensando?”</title><content type='html'>Debe haber pocas preguntas más odiosas que ésta. Creo que compite cabeza a cabeza -y les termina ganando por varios cuerpos- a inquisiciones tales como “¿me querés?” o “¿te pasa algo?”. Estamos hablando, claro, de preguntas realizadas en contexto de pareja y que no tienen más objetivo que poner a la capacidad de improvisación de respuestas contra la espada y la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Claramente, son de esas preguntas que vienen acompañadas de una selección de respuestas estándar, que no son más que las que quien hace la pregunta desea escuchar. Parafraseando una canción de héroes del silencio -o quizás un poema de mario benedetti que aún no leí (la otra vez descubrí que muchos versos del uruguayo aparecen textuales en canciones de los españoles)-, serían algo así como “preguntas con semillas de respuesta”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A qué voy con esto… Aquella persona que pregunta “¿en qué estás pensando?”, realmente no espera escuchar más que el clásico e infalible “no… en nada”, o a lo sumo derivaciones como “no, no sé, en nada en particular”, o “me parece que no cerré con llave en casa”, u otras respuestas de vaguedad asombrosa. La pregunta lo único que busca es una respuesta &lt;em&gt;por default&lt;/em&gt; que reafirme que todo está en su lugar, que el mundo sigue siendo igual de previsible como lo era cinco minutos antes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imaginemos la situación como si fuese una toma de rehenes. Afuera, el grupo halcón, swat, los antimotines, la federal, la metropolitana y una persona, megáfono en mano, vociferando “¿en qué estás pensando?”. Adentro, alguien que mantiene a un pensamiento de rehén. Para garantizar su propia integridad personal, no quiere dejarlo salir hasta que estén todas las garantías de que no habrá represalias. Sabe que, si deja ir a ese pensamiento, así como así, en el mismo momento en que éste traspase el umbral hacia la libertad, será su fin. Tiene que hacer algo. Entonces, se disfraza, maquilla a su pensamiento-rehén, confunde a quienes lo esperan afuera y logra escabullirse. Ha salido airoso de esta toma de rehenes, pero sabe que le esperan muchas más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque las tomas de pensamientos-rehenes son un flagelo que seguirá creciendo hasta que aparezca un temerario, un valiente sin miedo a las consecuencias, que no negocie ni tenga pruritos en disparar respuestas como “qué te importa” o “si quisiera que sepas en qué estoy pensando, te lo diría”… Aún no nació tal persona, ni creo que lo haga nunca… Es un mito, una leyenda, como el mesías, el anticristo o nino bravo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-870313557607921340?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/870313557607921340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/en-que-estas-pensando_29.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/870313557607921340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/870313557607921340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/en-que-estas-pensando_29.html' title='“¿En qué estás pensando?”'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-4103897587463298138</id><published>2009-11-17T11:40:00.006-03:00</published><updated>2010-02-08T00:12:50.864-03:00</updated><title type='text'>Psicología celular*</title><content type='html'>Desde que existe el celular, por lo menos masivamente, la psiquis de las personas, tanto de las que usan el teléfono como de aquellas que escuchan las conversaciones ajenas, ha cambiado radicalmente. No baso esta afirmación en conocimientos sobre psicología que claramente no tengo, sino en la mera observancia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Mi experiencia personal con celulares no tiene más de 4 años de antigüedad y se dio a través de un aparato que hasta hace poco tiempo se apagaba cada vez que entraba un mensaje o una llamada, y que tuve que cambiar más por presiones ajenas de personas que para comunicarse conmigo tenían que intentarlo de 3 a 4 veces, que por deseo propio. Lo uso más como reloj y despertador que como medio de comunicación y realmente poco me importa si salió un nuevo blackberry que se tira pedos de colores. Pero claro, ese es mi caso personal (nótese el ingenioso juego de palabras con nombres de compañías telefónicas). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da la sensación que, como tantas otras cosas, el problema nace en el momento en que el avance tecnológico permite que una tarea que solía ser realizada puertas adentro –o a lo sumo en un locutorio o un teléfono público- haya ganado abiertamente la calle y expuesto al gran público nuestras formas privadas de gesticular, hablar y mentir, por ejemplo con un no, no voy, no me siento bien, cuando gozamos de nuestra mejor salud en años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las reacciones privadas se hacen públicas -masivamente públicas-, algo se rompe definitivamente. A nadie se le ocurriría salir a la calle sosteniendo una tele encendida delante de su cara para mostrarle al mundo sus actitudes mientras ve a tinelli, chiche gelblung o zulma lobato. Entonces, ¿qué necesidad hay de saber que el tipo que está al lado nuestro en el subte le acaba de cagar guita a un amigo o que aquella morocha, que creíamos –y deseábamos- tan soltera, está por casarse? Hay que decirlo, se acabó el misterio personal momentáneo. Ya ni siquiera queda resquicio para fantasear, desde catedral a scalabrini, que esa morocha es el amor de nuestras vidas… En 9 de julio el hechizo ya está roto por un me voy a vivir con mi novio y un no sabés lo ansiosa y feliz que estoy. Desde el momento que la gente habla por celular en el subte –o en la calle, o en el bondi o en donde sea- como si hablara en pelotas en su casa, nos dimos cuenta que la felicidad es tan instantánea como el tiempo que pasa hasta que una morocha grita a los cuatro vientos, para que todos los fantasiosos subterráneos la escuchen bien, que está a punto de irse a convivir con su media mandarina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La telefonía celular es fría, malvada, hiriente y rompecorazones. Y eso no te lo avisa ningún afiche de calle. Alguien puede tener un celular con millones de minutos libres, llamadas ilimitadas, ducha de agua caliente y bidet, sin que la empresa telefónica haya incluido un puto asterisco en algún lado que diga *la transmisión de noticias de tinte personal a través de este aparato puede generar reacciones adversas en las personas circundantes; se recomienda su uso en condiciones de soledad o volumen sonoro estridente tal que impida la audición por parte de terceros…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y también hay que decirlo, aquellos que constantemente están renovando el celular son mala gente… Buscan lastimarnos con lo último en tecnología, no escatiman en gastos para hacernos sentir dolor a 3 megas, mientras desde el aparato ingresan a facebook para hacerse fan de hablar fuerte en el subte para lastimar a personas hipersensibles y fantasiosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los odio, los odio profundamente… Sepanlón…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------&lt;br /&gt;&lt;em&gt;* El desafío lo planteó rojas… Publiquemos en simultáneo, tiró así como si nada. &lt;/em&gt;&lt;em&gt;Escribamos sobre el uso del celular, siguió apurando… Yo le retruqué: y después escribamos sobre la pregunta ‘en qué estás pensando’ y sus implicancias… El vale cuatro fue compartido. Así surge la primera de estas humildes publicaciones simultáneas, en los dedos de un par de personas que, hace ya un tiempo o muy recientemente, le han encontrado el gustito a esto de escribir. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Así que no hay excusa.. Apaguen un ratito el celular y&amp;nbsp;léanse&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://puchulies.com.ar/2010/02/07/como-el-aire-que-respiro/"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Como el aire que respiro&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;...&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-4103897587463298138?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/4103897587463298138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/psicologia-celular.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/4103897587463298138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/4103897587463298138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/psicologia-celular.html' title='Psicología celular*'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-1174130398798053062</id><published>2009-11-17T11:38:00.002-03:00</published><updated>2009-11-17T11:38:57.167-03:00</updated><title type='text'>sinsentidos</title><content type='html'>siempre quise…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;callar a los cuatro vientos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y ser libre de las palabras&lt;br /&gt;que el viento no se lleva,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hacer oídos mudos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y&amp;nbsp;escuchar sólo&lt;br /&gt;lo que no quiero escuchar,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;perder todo de vista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y ser el mejor ciego&lt;br /&gt;aunque no quiera ver,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tocar donde no se debe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y dar el codo &lt;br /&gt;antes que la mano,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mentirle a mi olfato&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y que todo&lt;br /&gt;me huela bien,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que nada&lt;br /&gt;tenga sentido,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;o que todo &lt;br /&gt;no tenga sentido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-1174130398798053062?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/1174130398798053062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/sinsentidos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/1174130398798053062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/1174130398798053062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/sinsentidos.html' title='sinsentidos'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-1095175316207316494</id><published>2009-11-13T11:27:00.002-03:00</published><updated>2009-11-13T11:37:00.898-03:00</updated><title type='text'>El paddle y la gravedad</title><content type='html'>Anteayer volvía caminando del laburo con rojas y, a la altura de pueyrredón, iniciamos una breve charla sobre tropezones que son caídas. Allí se me vino a la mente la mejor caída que haya tenido hasta este momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El evento al que me estoy refiriendo ocurrió hace ya unos cuantos años –por lo menos 15- y contó con esos pequeños detalles que, en una hipotética entrega de oscars a las caídas del año, lo harían merecedor, como mínimo, de participar en la terna por la categoría mejor papelón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Para que una caída se transforme en papelón, deben darse ciertas cosas. La primera es que no sea producto de un tropezón accidental, por ejemplo por una disfunción física personal o un obstáculo urbano, sino de una situación contextual generada por el propio damnificado. La segunda es que del evento participen personas que, a lo largo de los años posteriores, se encarguen de recordarlo burlonamente cada vez que la situación lo amerite (incluso pueden existir personas que no hayan estado presentes físicamente en el momento pero cuenten la anécdota como si la hubiesen vivido en carne propia… yo creo que este tipo de situaciones particulares tienen una capacidad oculta para colarse subrepticiamente en colecciones de anécdotas ajenas y garantizar así su relato eterno).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anécdota en cuestión ocurrió en algún momento -que infructuosamente he tratado de olvidar- a mediados de los ‘90, en pleno auge del paddle, cuando la mayoría de las veredas de buenos aires solían contar con un diseño estándar del tipo ochava-kiosco-cancha de fútbol 5-cancha de paddle-kiosco-fichines-cancha de fútbol 5+paddle-bar-ochava, y nuestro país se transformaba en potencia de un hasta allí ignoto deporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron épocas en las que mis amigos y yo nos dábamos a la práctica semanal del sexto deporte con paleta más popular del mundo. Las canchitas palermitanas fueron gloriosos testigos de todo el sudor vertido en momentos de mayor agilidad y capacidad pulmonar que la actual. Incluso, nuestro efímero fanatismo nos llevó a asistir a clases particulares, aprendiendo conceptos, tácticas y estrategias que comenzaron a ser olvidadas en el mismo instante en que quebró la primera cancha de paddle producto de la crisis económica y la saturación de oferta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como introducción a la anécdota en sí, debo aclarar que, pese a cierta imagen de tipo tranquilo que históricamente me ha acompañado, muchas veces puedo resultar un cabrón. Las derrotas deportivas eran una de las situaciones que agitaban esa faceta oculta de mi personalidad. Y durante un partido de paddle, la principal damnificada era, lógicamente, la paleta. Una hermosa paleta prince negra con detalles azules cuya dignidad y materialidad se han visto mancilladas una y otra vez en vuelos rasantes hacia el piso, la pared, la red o cualquier otra cosa que se interpusiera entre mi enojo y el punto de descarga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indudablemente, ese día la derrota parcial me estaba afectando más de lo habitual. Eran de esos partidos en los que no te sale una: si tirás un globo, se te pincha; si le pegas con &lt;em&gt;slice&lt;/em&gt;, la paleta no habla inglés; si rematás, alguien da más y se-remata-a-la-una-se-remata-a-las-dos-se-remata-a-las-tres… Si existen los días deportivos para el olvido, éste sin dudas se llevaba todos los números. Cada error, entonces, venía procedido por una descarga energética negativa en las más diversas formas: epítetos agraviantes hacia la paleta, insultos hacia divinidades varias y parientes en distintas escalas genealógicas, calumnias e injurias hacia mi propia persona, lanzamiento olímpico de paleta y otras que prefiero no recordar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas situaciones, sólo existe una cosa que puede potenciar aún más la bronca. Me refiero a la injerencia de los demás jugadores en una batalla que es puramente personal. Esta injerencia puede estar basada en actitudes bienintencionadas, intentando serenar la tormenta interna que se ha apoderado de uno (generalmente esto es realizado por quien, muy a su pesar y soportando estoicamente no sólo la derrota sino las vergonzantes actitudes de uno, ha sido elegido como pareja del partido). Pero también están los otros (por descarte, la pareja contraria) que con sus pelotas cruzadas, sus festejos medidos, sus silencios y sus imperceptibles muecas socarronas elevan nuestra temperatura a una escala inapropiada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esa altura, el cóctel ya era explosivo. Mi enojo era superlativo y empezaba a resultarme verdaderamente difícil no repetirme en las formas de descarga. Incluso en esos momentos de bronca inusitada, uno no debe perder la capacidad de renovarse, de dar algo más de sí. Los enojos desplegados hasta allí ya no me satisfacían y mi inconsciente me animó a ir más allá, a establecer un nuevo estándar en exteriorización de broncas internas. Entonces ocurrió. Una pelota más a la red, la impotencia recorriendo cada centímetro de mi cuerpo, la incapacidad de encontrar agravios que canalizaran eficientemente la angustia… Mi cerebro se desconectó por un instante, el cuerpo ya no me respondía. Fue así que veo a mi pierna izquierda elevarse a la altura de mi cintura y golpear la pared con la suela de mi topper blanca… Pero no, para toneladas de bronca, una pierna no resulta suficiente… Entonces, sólo un segundo después -quizás menos- diviso a mi pierna derecha repitiendo, como si fuese un espejo, el movimiento de su miembro compinche… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo se detuvo en ese instante… Las dos suelas golpeando la pared, el cuerpo suspendido en forma paralela al suelo a una altura cercana al metro… Mi cerebro reconectándose, los pensamientos fluyendo y, de pronto, la claridad mental. Mientras caía al suelo, me acordé de Newton y la bendita gravedad. Yo era la manzana, y el suelo me esperaba ávido de comprobar una nueva teoría: para papelones inolvidables, nada mejor que un pelotudo enojado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si me dolió más el golpe contra la verde carpeta de cemento o las risas contenidas de quienes tuvieron la suerte de vivir un momento tan glorioso. Creo que hubiese preferido verlos descostillados en el piso a sentir aquel falso respeto por un papelón de condiciones tan escandalosas. Ver sus caras intentando no explotar en carcajadas más que obvias y entendibles mientras intentaban convencerme para que no me vaya de la cancha, fue aún más hiriente que el dolor que había copado mi espalda. Debo reconocerlo, me hubiese gustado estar en su lugar y, seguramente, no hubiese sido tan respetuoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, más de 15 años después, cada vez que en una reunión de amigos se atisban las charlas sobre papelones, yo sin éxito intento cambiar de tema. Mientras mis oídos escuchan el tan temido “contate la del pádel”, un frío me recorre la espalda y una puntada en la nuca me dice que el fantasma del paddle otra vez nos ha quebrado el punto, se ha puesto &lt;em&gt;match point&lt;/em&gt; y seguramente nos clavará un &lt;em&gt;ace&lt;/em&gt; pegado a la pared que dejará en evidencia lo injustos que hemos sido al intentar olvidarlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-1095175316207316494?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/1095175316207316494/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/el-paddle-y-la-gravedad.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/1095175316207316494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/1095175316207316494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/el-paddle-y-la-gravedad.html' title='El paddle y la gravedad'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-7049815788160519061</id><published>2009-11-10T11:47:00.002-03:00</published><updated>2009-11-10T11:51:08.720-03:00</updated><title type='text'>El superyo, el subyo y el yo</title><content type='html'>Durante mucho tiempo me hubiese gustado ser otra persona. En realidad, para expresarlo de una manera más clara, en muchos momentos diferentes habría querido ser otro. Parece lo mismo, pero no lo es. Digamos que no estuve 3 años y medio seguidos odiándome e imaginándome otro, sino que, con frecuencia esporádica pero repetida, luego de etapas de mayor aceptación, sobrevenían arranques de personaje de ficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;La mayor parte de las veces me imaginé arriba de un escenario de rock, principalmente como baterista, por cuestiones de gusto personal y de algunos años de darle a los parches durante mis tardes veinteañeras en villa crespo. En etapas de mayor arrojo escénico, fui &lt;em&gt;frontman&lt;/em&gt; arengando a la multitud, y llegué a tener mis momentos bajoperfil de bajista y percusionista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver… No es que imaginaba que era john bonham, enrique bunbury, diego arnedo o tito puente… El protagonista era yo, pero en esos roles. O sea que, afinando un poco el argumento, no era tanto que quisiera ser otra persona, sino más bien ser yo en otro espacio, lugar y tiempo… Algo así como &lt;em&gt;el fede de la gente&lt;/em&gt;… mi &lt;em&gt;superyo&lt;/em&gt; [una especie de &lt;sup&gt;yo&lt;/sup&gt;]. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí vamos bien. Pensándolo un poco, resulta casi entretenido. La fantasía de ser alguien reconocido no implica mayores complicaciones. El problema sobreviene cuando el inconformismo abandona esta forma, en cierto modo, inocente de expresarse, y opta por otras un poco más hirientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, la aparición del &lt;em&gt;subyo&lt;/em&gt; merece un poco más de atención y cuidado, sobre todo, porque no suele sustentarse en fantasías inofensivas sin correlato emocional (digamos que difícilmente alguien pueda caer en un estado de depresión profunda por querer ser arjona pero haber nacido en burzaco y no en guatemala, y decir 40 años en lugar de cuatro décadas). Cuando nos enfrentamos a nuestro &lt;sub&gt;yo&lt;/sub&gt;, ya estamos hablando de sensaciones reales de frustración con consecuencias variadas, mayormente nocivas, sobre el estado de ánimo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto no quita que los argumentos que sustentan al &lt;em&gt;subyo&lt;/em&gt;, generalmente relacionados con una sensación de inutilidad, fracaso e incapacidad personal (la famosa “sensación de inseguridad”), sean también fantasiosos o con poco asidero real, pero por cuestiones químicas de funcionamiento del cerebro, siempre nos termina resultando más fácil sentirnos frustrados que estrellas de rock.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entre esa potenciación fantasiosa y ese enanismo emocional, mi &lt;em&gt;yo&lt;/em&gt; aún sigue apostando &lt;em&gt;all-in&lt;/em&gt; al inconformismo, con la esperanza de encontrar una tercera posición. Ser una estrella de rock frustrada o un frustrado con escenario no debe estar tan mal… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya lo dijo silvio, “para pretender el mundo es largo, para conformarse se ha inventado el jamás”...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-7049815788160519061?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/7049815788160519061/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/el-superyo-el-subyo-y-el-yo.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7049815788160519061'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7049815788160519061'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/el-superyo-el-subyo-y-el-yo.html' title='El superyo, el subyo y el yo'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-7156990133102968948</id><published>2009-11-10T11:41:00.001-03:00</published><updated>2009-11-10T11:41:32.750-03:00</updated><title type='text'>Aclaración tardía</title><content type='html'>Esto debería haberlo aclarado antes de empezar a publicar la primera entrada para evitar la posibilidad de demandas por publicidad engañosa. Pero bueno, más vale tarde que más tarde…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es simple: todo lo aquí escrito, o por lo menos el 90% de ello, probablemente esté basado en ideas surgidas de una intensa &lt;strong&gt;creatividad &lt;em&gt;aneuronal&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, es decir, aquella creatividad que conlleva un esfuerzo intelectual reducido o casi nulo, está basada en relaciones verbales obvias y humoradas de sencillez pasmante, y puede ser perfectamente entendida por personas con un coeficiente mínimo científicamente comprobado… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 10% restante son boludeces…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Matanga… Después no digan que no les avisé…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-7156990133102968948?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/7156990133102968948/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/aclaracion-tardia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7156990133102968948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7156990133102968948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/aclaracion-tardia.html' title='Aclaración tardía'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-909331936526667112</id><published>2009-11-08T21:31:00.006-03:00</published><updated>2009-11-08T22:06:33.747-03:00</updated><title type='text'>Sacando lo peor de cada uno (Toma II)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #6aa84f;"&gt;Teorías incomprobables sobre el surgimiento de miserias humanas en situaciones innecesarias&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación, la ansiada secuela de la &lt;a href="http://karmalache.blogspot.com/2009/11/sacando-lo-peor-de-cada-uno-toma-i.html"&gt;Toma I&lt;/a&gt; de &lt;em&gt;Sacando lo peor de cada uno&lt;/em&gt;, el profundísimo informe sobre lo mal que estamos del bocho...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #93c47d;"&gt;Yo no bajo…&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con estas tres simples palabras, más un adusto gesto de negativa irrefutable, irrebatible e irreversible, suelen comenzar las discusiones post-timbrazo de delivery en reuniones que involucran a, como mínimo, tres personas con más de 5 años de amistad sólida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cantidades mencionadas no son para nada azarosas. Menos de tres personas involucradas en el evento quitarían sentido a esta disertación ya que, por una simple regla matemática, la existencia de un solo cristiano resuelve automáticamente la cuestión, mientras que la presencia de dos personas, si bien no implica una solución instantánea, sí facilita la aparición de otros métodos para dirimir el problema, principalmente, el piedra-papel-o-tijera, al mejor de uno o de tres (no se recomienda estirarlo a, por ejemplo, el mejor de diez por cuestiones de respeto al pibe del delivery). Por otro lado, cinco años de amistad sólida son imprescindibles para que todo lo que tenga que decirse y hacerse en ese momento, no hiera de muerte las relaciones grupales y personales existentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclarado este punto y retornando a los segundos posteriores a la pulsación del timbre, estamos aquí ante un claro momento de aparición de las nunca mejor llamadas “actitudes garcas”. El espectro de actitudes es amplísimo y excede los alcances de esta profunda investigación, pero para muestra, basta con sólo algunos botones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que surge en esta situación es un silencio sepulcral, un silencio pocas veces experimentado por un ser humano promedio, acompañado de un agachamiento masivo de cabezas, como si todos estuviesen buscando al mismo tiempo la culpa propia que el timbre acaba de derribar al piso. Es un instante, un simple instante, en el que nadie cruza miradas… sin miedo a equivocarme, son los segundos de mayor soledad e individualismo vividos por el conjunto de la humanidad en toda su historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Superado ese primer momento de bajeza moral, sobreviene otro de bajeza aún mayor, que surge desde el interior de cada uno de los presentes en la forma de justificaciones de diversa calaña. A partir de aquí, todo vale… Está quien, sabiéndose en falta, apela a la indignación argumentando, con base en una dudosa estadística, haber bajado en las últimas tres reuniones. Está aquel otro que cita un ignoto artículo de una supuesta legislación de tipo residencial, por el cual: “El dueño o locatario del sitio donde tiene lugar la reunión, en su carácter de tal, estará exento de ocuparse de tareas tales como la recepción de productos alimenticios provistos por locales de comida con entrega domiciliaria”, lo cual en criollo sería algo así como “es mi casa, yo no bajo”. Este último argumento no suele generar los resultados deseados en quien lo pronunció, ya que es fácilmente rebatible por una persona que, armado de la verdad, menciona la tan temida frase: “En mi casa siempre bajo yo”. Nos encontramos aquí, entonces, ante el primer individuo que, a fuerza de hechos concretos, logra salir indemne de la contienda (por razones obvias, también son consensuadamente excluidas de la disputa aquellas personas con incapacidades físicas o mentales para realizar la tarea en discusión).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del grupo que aún continúa en juego -un juego en el que claramente nadie quiere ganar- destacan los oportunistas, en todas sus variantes. Por un lado, aquellos que aprovechan el clima enrarecido para fingir un supuesto apuro escatológico y encerrarse en el baño hasta que los ruidos exteriores dictaminen que la cuestión ha sido zanjada por personas de valentía, entereza moral y control de esfínteres mucho mayor. Por el otro, quienes se escudan en la necesidad imperiosa de hacer una llamada impostergable –por lo menos desde la última vez que fue postergada- y sostienen hasta lo insostenible charlas telefónicas que acaban en el preciso momento en que se selecciona la persona a bajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, nos encontramos con quienes, quizás por poseer algún mínimo conocimiento de psicología o por el simple hecho de ser mentepodrida, ponen en práctica una estrategia discursiva y gestual claramente psicópata. Nos referimos a aquellos que buscan manejar la culpa ajena mediante artilugios tales como enojos ficcionales o una falsa disposición a bajar como sacrificio personal en función de que la discusión no acabe en peleas irreconciliables (lo cual ya aclaramos que no ocurre en amistades que superan el lustro). Si bien estos artilugios tienen su costado valiente (sería de poco hombre no reconocerlo) y conllevan la posibilidad de que alguien recoja el guante y se haga cargo de la psicopateada, también cargan en sí el germen de la derrota más vergonzosa que puede sufrir alguien tan avezado en manejos psicológicos: la transformación de la falsa disposición en un hecho real materializado en la entrega de la llave y el dinero necesario para completar la tarea que busca ser evitada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como toda cuestión que se ve atravesada por actitudes de una calidad moral tan baja como las aquí comentadas, en la mayoría de los casos, el problema suele resolverse de dos maneras: 1) el juego de la carta más alta, una solución básica que, si se aplicase desde un principio, ahorraría grandes disgustos, o en mayor proporción por 2) un mínimo de hartazgo en alguno de los participantes en la disputa, hartazgo que si bien puede estar atravesado por una leve propensión existencial a ser visto como un mártir (o una víctima, según la escuela de psicoanálisis que examine el caso), también tiene tras de sí un planificado balance de pros y contras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así baja, derrotado y humillado a los ojos de los demás, aquél que sabe que, la próxima vez que se junten a cenar en su casa, sita en el piso 24, todos terminarán reconociendo su silenciosa, digna y calculada victoria.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-909331936526667112?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/909331936526667112/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/sacando-lo-peor-de-cada-uno-toma-ii_08.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/909331936526667112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/909331936526667112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/sacando-lo-peor-de-cada-uno-toma-ii_08.html' title='Sacando lo peor de cada uno (Toma II)'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-7123312519299176796</id><published>2009-11-08T21:28:00.008-03:00</published><updated>2009-11-09T17:53:11.428-03:00</updated><title type='text'>Sacando lo peor de cada uno (Toma I)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #6aa84f;"&gt;Teorías incomprobables sobre el surgimiento de miserias humanas en situaciones innecesarias&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la teoría, nunca comprobada hasta ahora y difícilmente comprobable a futuro, de que existen dos situaciones particulares que sacan lo que vulgarmente se suele denominar como “lo peorcito de cada uno”. Estas situaciones serían:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. La espera de un micro de larga distancia en plan vacaciones y el viaje hacia destino (aplicable tanto al viaje de ida como al de vuelta)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. El momento inmediatamente posterior al que el pibe del delivery toca el timbre durante una reunión de amigos en un departamento ubicado en una planta que, en ningún caso, debe ser la baja&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cuestiones de espacio y respeto al cansancio del lector, dividí este esclarecedor informe en dos partes. Aquiles va la primera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #93c47d;"&gt;El que espera, exaspera…&lt;/span&gt; &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás entendí muy bien cuál es el proceso psicológico que tiene lugar dentro de uno en circunstancias de espera-viaje, y nunca lo he consultado con un especialista pero, casi estadísticamente, cuanto más se acerca el horario de partida del micro, más tenso es el rictus facial de la persona que espera y mayor es la andanada de pensamientos negativos, que se extienden aún al momento mismo del viaje y transforman una experiencia que a priori debería ser agradable, en un verdadero martirio. Estos pensamientos premonitorios siempre rondan en torno a los mismos factores: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) el micro nunca va a llegar a la plataforma,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) si el micro llega a la plataforma, seguro es de los llamados refuerzos, más parecidos a un 1114 o a un escolar que al coche cama que nos costó el ojo izquierdo de la cara,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) si logramos subir al micro, nuestro asiento ya ha sido ocupado por otra persona y cómo señora si yo también tengo este asiento,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;d) el asiento en suerte está ubicado en ese sitio inhumano, esa zona desconocida, esa franja de gaza localizada junto al baño, constantemente atacada por armas bacteriológicas y químicas, y delimitada por ese muro de los lamentos que es la pared trasera del micro, obstáculo insalvable a la hora reclinar el asiento con un ángulo superior a los 97°,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e) si el micro se detiene en algún parador, uno no podrá comer una milanesa con fritas o tomar un café con leche con dos medialunas tranquilo sin tener que relojear permanentemente la presencia física del micro, para evitar ser abandonado en medio de una ruta fantasma de santiago del estero (nunca conocí a nadie que le haya pasado, pero creo que una técnica apropiada para garantizar que esto no ocurra, es identificar al chofer y sentarse en la mesa contigua, o bien comprarse un sánguche y comerlo junto al micro sin distraerse ni sacarle jamás la vista de encima o mejor aún, como caso de obsesión extrema, no bajarse nunca del vehículo),&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;f) si por cuestiones de recorrido ya estipuladas el micro se ve obligado a detenerse en terminales intermedias, en las cuales se abren los buches para que el pasajero que allí tiene destino retire su valija, y si encima esas terminales tienen una estadística –real o inventada- de alto porcentaje de choreo, uno no seguirá viajando tranquilo hasta que la sospecha de que su equipaje ha sido robado sea disipada por el suspiro que acompaña a su visualización y entrega en condiciones sanas y salvas en el destino final propio,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;g) cualquier detención del micro en el medio de la ruta, ya sea porque el chofer quiso vaciar el mate, mear mirando las estrellas, sacar el cassette de gilda y poner el de conejito alejandro o rascarse las pelotas tranquilo, se traduce inmediatamente en levantarnos levemente del asiento, acercar la cara al vidrio de la ventanilla a una distancia no mayor a los 2 milímetros y poner la cabeza en un ángulo casi inhumano, envidia de la poseída de el exorcista, para tener un campo de visualización tal que nos permita adivinar lo que ocurre en los alrededores de la cabina de choferes (si el asiento que nos tocó en suerte es el indeseado pasillo, se suele iniciar una mini conversación con el acompañante de turno en pos de obtener algún dato sobre la estaticidad del vehículo y, ante la vaguedad de las respuestas del temporal compañero en desgracia, terminar en el razonamiento casi universal y poco filosófico de “ta que los parió, se rompió este micro de garompa”),&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;h) el entusiasmo por ver una película que haya sido filmada como mínimo en la década de los 90, no empiece con la propaganda de gativideo ni continúe con la del flagelo de la piratería y el video del marajá de san telmo siendo expulsado de la videocasetera para luego explotar en pos de enseñarnos una lección moral de dudosa aplicación cotidiana [en tu honor maxi], se disipa en el mismo instante en que el primer título que aparece en pantalla nos regala la “última” del rompebrazos steven seagal, el actor preferido del sindicato de conductores de micros…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría seguir enumerando una infinidad de obsesiones que injustamente están quedando fuera de la lista, pero en este preciso momento el chofer me está apurando de mala manera para que suba al micro, como si fuese el fin del mundo… será de dios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-7123312519299176796?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/7123312519299176796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/sacando-lo-peor-de-cada-uno-toma-i.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7123312519299176796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/7123312519299176796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/sacando-lo-peor-de-cada-uno-toma-i.html' title='Sacando lo peor de cada uno (Toma I)'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2125934901850340860.post-2727995146340671304</id><published>2009-11-08T21:20:00.005-03:00</published><updated>2009-11-08T23:16:09.955-03:00</updated><title type='text'>ausencias</title><content type='html'>tu ausencia fue &lt;br /&gt;la única certeza &lt;br /&gt;de que seguías acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;te busqué fuera&lt;br /&gt;y dentro de mis ojos,&lt;br /&gt;agobiados y ansiosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;intenté olvidarte&lt;br /&gt;en cientos de momentos,&lt;br /&gt;empeñados en sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y lo único que aprendí&lt;br /&gt;es que no hay memoria&lt;br /&gt;que soporte tu recuerdo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2125934901850340860-2727995146340671304?l=karmalache.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://karmalache.blogspot.com/feeds/2727995146340671304/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/ausencias.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/2727995146340671304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2125934901850340860/posts/default/2727995146340671304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://karmalache.blogspot.com/2009/11/ausencias.html' title='ausencias'/><author><name>fede</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04019653254212225125</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image 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